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24 marzo 2021
Daniela Suárez
Columnas

BELLEZA DUPLICADA

Lo que a mí me parece hermoso quizás al otro no le parezca igual.

La belleza no mira, solo es mirada.

Albert Einstein

¿Qué es la belleza? Es tantas cosas y una a la vez: puede ser un anochecer, una canción, la imagen de un ser querido, nuestra mascota preferida, las estrellas y la Luna, un atardecer con colores inimaginables, un paisaje, un mensaje de voz. Es algo etéreo y eterno a la vez y cada uno de nosotros podría percibir la belleza de manera distinta y a nuestra propia manera.

¿O será que todos tenemos algo interno que nos haga verla de la misma forma? Desde hace casi dos décadas sicólogos y neurocientíficos exploran esta pregunta sin llegar a un consenso unánime y general. Sin embargo un nuevo análisis concluye que nuestros cerebros no tienen solamente algo interno que nos hace percibir la belleza de la misma manera sino que tenemos dos “centros de belleza”.

El informe lo realizó Hu Chuan-Peng para la Tsinghua University en China y se publicó en la revista Cognitive, Affective & Behavioural Neuroscience. El equipo de expertos identificó 49 estudios que involucraban análisis cerebrales de personas que tenían entre 18 y 50 años.

Algunos estudios se enfocaron en las respuestas de los participantes hacia rostros humanos, mientras que otros buscaron reacciones hacia el arte, incluyendo esculturas, pinturas, texturas visuales, videos de danza y espacios arquitectónicos.

En todos los casos estudiados se involucró resonancia magnética para medir los cerebros de los participantes y también se formularon juicios estéticos y se evaluó qué tanto les gustaba o disgustaba cada estímulo que les presentaron.

Diversidad

Utilizando una técnica llamada estimación de la probabilidad de activación (ALE, por sus siglas en inglés) en el análisis el equipo buscó un cruce entre los estudios de patrones de actividad cerebral mientras los participantes veían estímulos que calificaron como bellos. Y en este estudio los resultados dicen que los rostros calificados como bellos promovieron una mayor actividad en la corteza prefrontal ventromedial (vmPFC), mientras que el arte calificado como agradable activó la región de la corteza anterior prefrontal media (vmPFC).

La corteza ventromedial es clave en la vía de la recompensa en el cerebro; entonces los rostros bellos podrían significar algo como una recompensa primaria, como lo es la comida o el contacto sexual; sería algo casi primitivo y de supervivencia, mismo que es inevitablemente placentero.

Mientras, mirar arte sería como el dinero, una recompensa secundaria o algo que hemos aprendido a ver bello y obtener placer a través de ello.

Si bien el estudio encontró dos “centros de belleza” dentro del cerebro, algo que es debatible es la percepción individual: lo que a mí me parece hermoso quizás al otro no le parezca igual.

Y por eso creo que por más que tengamos dos centros internos que se encienden con la belleza cada uno de nosotros la experimenta y la siente de manera diversa. Tal vez muchísimos hemos visto un mismo cuadro que nos guste pero la manera en cómo lo sentimos sin duda siempre será personal e incompartible. ¿Y tú cómo sientes la belleza?