Ese cuento del estadunidense como “el pueblo más rico del mundo”, como que hace agua por todos lados. Sí: aquel proverbial 1% es en efecto retiharto acaudalado; pero lo mismo pasa con el top 1% en cualquier país. Echemos un brevísimo vistazo histórico para ver qué tan acertada es esa descripción.
Debemos partir de que las cifras macroeconómicas oficiales son allá (casi) tan falsas como las del INEGI acá. Pero bueno, según esas cifras, inmediatamente después de la II Guerra Mundial (que no fue “mundial”; tal vez la próxima lo sea; DNLQ) un dólar de entonces equivale a diez dólares de hoy. Pero como los números oficiales huelen a Dinamarca, recurramos a otros parámetros. La vivienda familiar promedio en 1950 costaba menos de diez mil dólares. Hoy, aun después de la tremebunda caída de los precios tras la debacle inmobiliaria de las hipotecas basura (sub-prime mortgage) de 2008, la casa típica promedio para clase media se vende en casi 150 mil dólares. De modo que el bien familiar más importante cuesta 15 veces más que en 1950.
¿Percibe el gringo promedio 15 veces más que sus padres? Después de la guerra, el ingreso familiar promedio era de 250 dólares al mes (tres mil al año), generado por una sola fuente de ingresos; típicamente, el padre. Con ese ingreso, el ciudadano promedio podía mantener a su familia y cambiar de auto cada dos o tres años (un Oldsmobile ‘Rocket 8' del año costaba mil 500 dólares; o sea, el ingreso de medio año).
¡Qué tiempos aquellos!
Hoy un sueldo promedio es de 30 mil dólares al año. Este tipo de empleos es cada vez menos común, por las cirróticas tasas de desempleo en EU (de nuevo: falseadas severamente por las estadísticas oficiales). Diez veces más que en 1950, en vez de 15. Es decir, el sufrido contribuyente tiene hoy mucho menos poder adquisitivo (y eso usando las amañadas cifras oficiales). Si a ese ingreso recortado le descuentas además mayores impuestos y costos mucho más altos de servicios de salud y de educación, entiendes por qué al tipo le sobran días después del sueldo mensual.
En cuanto al componente número dos del patrimonio familiar, un auto promedio le cuesta un año de ingresos. En resumen: casa y auto le cuestan hoy el doble de esfuerzo que a su papá en 1950.
La conclusión es clara y trágica: los ingresos reales de los trabajadores estadunidenses han ido en declive en los últimos 63 años. ¿Cómo ha logrado sobrevivir el trabajador gringo este último medio siglo con sueldos decrecientes y costos crecientes? Uno, trabajó más horas. Segundo, aceptó que su esposa tomara también un empleo. Tercero, consiguió otro empleo. Y cuarto, recurrió a endeudarse.
¿Recuerdas la clásica rana en la olla? Hoy el agua echa burbujas, pero como se calentó muy poco a poco durante seis décadas, la rana no protestó nunca. Hoy el agua hierve. ¿Saltará la rana fuera de la olla o se hundirá en el sopor?