AVIONES MEXICANOS
15 noviembre 2022
J. Alberto Castro
Columnas

FABRICAR AVIONES EN MÉXICO, SUEÑO POSIBLE

“Autonomía, versatilidad y potencial”.

La era de los autos voladores inició en Dubái, Emiratos Árabes, ya que fue el escenario para que el coche volador de la empresa china XPeng realizara su primer viaje público: el X2 es un avión eléctrico de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL) de dos plazas, que se eleva gracias a ocho hélices, dos en cada esquina del vehículo.

De hecho, todos los modelos de autos voladores que pronto podrían surcar los cielos son de propulsión eléctrica, cero emisiones y son una suerte de drones de tamaño superlativo con dos o cuatro plazas.

Los fabricantes prometen tenerlos listos a más tardar en 2025 y algunos prototipos ya se aprobaron en Europa.

Si se concreta esta situación, en el mundo habrá creciente demanda de personas con las habilidades suficientes para pilotear cualquier tipo de nave aérea (avión, helicóptero, auto volador o dron) y de escuelas de capacitación para poder operar estos innovadores aparatos de transporte y traslado.

Deseosos por integrarse a este campo de innovación y oportunidad, egresados de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME) diseñaron y construyeron la primera aeronave 100% mexicana en la categoría ligera deportiva. Se trata de Halcón II, con la cual se persigue detonar, participar e impulsar a la industria aeronáutica del futuro.

La innovadora aeronave es de tan solo 300 kilogramos. Ligera como el viento, puede transportar a dos personas y recorrer hasta mil kilómetros, siendo la primera en su tipo desde hace más de 50 años. De acuerdo con sus inventores, Halcón II se enfoca para utilizarse como escuela de vuelo en México ante la demanda de pilotos que se requerirán en los próximos años, aunado a que el tipo de aeronaves que se usan para la enseñanza datan de 1960 y el mantenimiento es costoso.

Edgar Martínez Ortega, Humberto Montaño Valdez, Luciano Adal Valdez Nolasco y José Rigoberto Sánchez Vivar, ingenieros aeronáuticos por el IPN, se involucraron en 2017 en este proyecto denominado originalmente Horizontec y dirigido por el empresario Giovanni Angelucci, quien confió en su talento, ingenio y habilidades.

Dice el propio Angelucci que con innovación y tecnología la empresa aeronáutica Horizontec logra realizar lo que muchos aún sueñan: fabricar aviones en México.

En esta historia de éxito innovador fue significativo el acercamiento entre la ESIME Ticomán y Horizontec, ya que posibilitó la participación de profesores del IPN en la etapa conceptual del Halcón II, los cuales invitaron a sus entonces alumnos a involucrarse en los trabajos de creación y planeación de la futura aeronave. A la postre los jóvenes politécnicos se convirtieron en elementos clave del equipo.

Sin duda este paso fue importante por parte de los académicos, ya que aseguraron que estos futuros ingenieros no pensarán irse al extranjero. Cabe mencionar que México ocupa uno de los primeros lugares de fuga de cerebros en virtud de que son escasos los programas de apoyo para la investigación.

Conforme se dio el avance del proyecto los participantes se ubicaron en distintas posiciones. Por ejemplo, Montaño Valdez, gerente de operaciones, incursionó en la empresa en el área de documentación y se involucró en el diseño, los bosquejos del avión, los planos, el análisis aerodinámico, la revisión y estudio del proyecto hasta determinar que realmente era factible fabricarlo.

La estructura de una aeronave es un sistema ligero formado por armazones circulares, largueros lineales y paneles de revestimiento, ya sean mecanizados o formados con chapa metálica. Cada componente estructural debe fabricarse y ensamblarse con precisión para convertirse en el avión moderno y seguro que esperamos hoy.

En el caso del Halcón II la parte estructural estuvo a cargo de Sánchez Vivar, quien con profesionalismo supervisó el diseño, el cálculo de la estructura del avión, los análisis por computadora en diferentes softwares, así como los cálculos manuales y revisó la parte de materiales y caracterización de materiales compuestos, específicamente de la fibra de carbón, uno de los principales componentes de la aeronave.

Próxima generación

Hoy las aeronaves deben evolucionar rápidamente a medida que aumenta la atención sobre el consumo de energía y el impacto medioambiental. La próxima generación de aeronaves será transformada a lo largo de su ciclo de vida por la innovación digital y las tecnologías. Por ello los actuales creadores y fabricantes de aeronaves están obligados a usar datos y tecnologías aeronáuticas que garanticen la operación de aeronaves más seguras y sostenibles del futuro.

Valdez Nolasco cumple en Horizontec un papel muy importante como encargado del área de manufactura asistida por computadora, lo cual implica el diseño mecánico de los componentes; y participa en la elaboración de algunos manuales para entregar a la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC).

El 5 de julio de este año despegó por primera vez el Halcón II desde el Aeropuerto Nacional Capitán Rogelio Castillo, mejor conocido como Aeropuerto de Celaya, en Guanajuato. A partir de ese momento el equipo de Horizontec construye en serie este vehículo para que los pilotos puedan sumar horas de vuelo y perfeccionar su desempeño, con la ventaja de que este tipo de aeronave es más económica que un simulador.

Creciente demanda

El núcleo de ingenieros egresados de ESIME congregados en Horizontec está decidido a desarrollar varios productos aeronáuticos que sean reconocidos por su calidad, rendimiento y seguridad.

Piensan que el Halcón II tendrá mucho éxito como un transporte rápido, seguro para dos pasajeros que requieren de autonomía, versatilidad y el potencial de una aeronave que se puede usar como si se tratara de un automóvil.

También le ven gran potencial como herramienta para aprender a pilotar distintas aeronaves. Consideran que la industria crecerá y requerirá talento en las diferentes empresas del sector. Además de diversos tipos de aviones y helicópteros, a la vuelta de la esquina ya están los autos voladores que requerirán de escuelas, personal especializado e instructores con la misión de enseñar a volar y pilotar estos artefactos de última generación.

Otros usos que puede brindar el Halcón II es su potencialidad para la vigilancia aérea de un terreno, inspeccionar cables de alta tensión, ductos de hidrocarburos y vías férreas, por ejemplo; en el ámbito recreativo permitirá al usuario trasladarse dentro de la República.

La falta de una base industrial hizo que el gobierno mexicano estimulara desde 2002 diversos proyectos de inversión y desarrollo de proveeduría que hoy han convertido a México en el sexto abastecedor de partes aeroespaciales para Estados Unidos, el doceavo exportador mundial y el quinceavo productor a nivel internacional de productos aeroespaciales.

Lo mismo se podría hacer con empresas como Horizontec y el proyecto de la aeronave Halcón II ante la inminencia de una creciente demanda por estos aviones ligeros y deportivos hechos en México con tecnología e ingenio propios, que podrían demostrar que no siempre es más fácil comprar algo en el extranjero y, además, permitirían dejar de preocuparse por obtener una base industrial que permita aplicar los conocimientos adquiridos por el capital humano.

Fábrica de aeronaves mexicanas

La fábrica de aviones Horizontec se ubica en uno de los hangares del aeropuerto de Celaya, Guanajuato.

Con una inversión de diez millones de dólares, en la planta se fabrican unidades Halcón II, aeronaves 100% mexicanas.

La empresa ha creado 140 empleos especializados.

Horizontec ha logrado la manufactura del primer avión hecho en Guanajuato: Halcón I. Ahora presenta su primer producto comercial, la aeronave Halcón II, un modelo biplaza deportivo que puede utilizarse en tres tipos de misiones: entrenamiento básico, vuelo recreativo y vigilancia aérea.