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03 marzo, 2021
Javier Oliva Posada
Columnas

EL MERCADO DE LAS DROGAS

Los principales mercados siguen siendo Europa y Estados Unidos.

En los recientes años la producción, trasiego y consumo de drogas sintéticas como las metanfetaminas y el fentanilo ocupan los principales espacios en los medios de comunicación y en las redes digitales en cuanto a la merecida preocupación que significan las muertes y violencia en sus entornos.

Las actividades delictivas que se articulan para un comercio de verdaderas dimensiones mundiales, sin embargo, opacan o bien desplazan de la atención al creciente comercio de la cocaína.

Solo para recordar en la Ciudad de México y zona conurbada la Secretaría de la Defensa Nacional, junto con otras corporaciones de seguridad pública, lograron entre los días 4 y 5 de febrero pasados los decomisos más importantes de los últimos 30 años: un total de mil 700 kilogramos de cocaína en Villa Coapa, alcaldía Tlalpan, y en Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México. Y semanas antes en un accidente vial se encontraron en un vehículo poco más de 400 kilos de la misma droga.

Y en el contexto internacional ahora se logró, gracias a la policía de la ciudad alemana de Hamburgo, el decomiso más importante en la historia de la Unión Europea: 23 toneladas de esa misma sustancia.

Desde luego que no podemos olvidar la negativa proeza del sumergible colombiano que salió del sur amazónico y llegó hasta las costas de Galicia, y que debido a un error en la comunicación entre los transportadores y sus cómplices en tierra no se pudo concretar la entrega de tres toneladas de cocaína base.

Es así que tan solo por referir los hechos más relevantes en torno del mercado de dicha droga es que se observa un sustancial incremento, que deja muy lejos las aspiraciones de erradicación de los países andinos y que para México significa un muy mal indicio.

Efectos

La misma Organización de Naciones Unidas documenta el sustancial crecimiento, entre 2019 y 2020, en lo que se refiere a la superficie detectada para la producción de la hoja de coca. Tan solo en Colombia se refiere 19% de incremento, con lo que también, desde luego, aumentó la producción y exportación de la droga.

Como evidencia el histórico decomiso en Hamburgo del pasado miércoles 24, que iba oculto en un cargamento de latas para la manufactura de pasteles en un barco procedente o de bandera de Paraguay, los principales mercados siguen siendo Europa y Estados Unidos. Los evidentes riesgos para México son los intentos de internamiento de la droga vía aérea, marítima y terrestre por nuestro territorio.

También la Marina-Armada de México ha dado sonados golpes al narcotráfico internacional, al detectar cientos de kilogramos de cocaína en altamar y mediante sofisticados sistemas de radiotelecomunicación frenar tan lucrativo mercado.

No obstante la violencia inherente, así como el consumo al menudeo, son varios de los visibles efectos que padece nuestro país ante el incesante crecimiento de los adictos a la cocaína, que sin duda es un segmento mucho más dinámico que el de otras drogas, sobre todo en EU a partir de que 16 estados, entre ellos California, ya cuentan con la posibilidad de producir marihuana para consumo con fines recreativos, además de que 29 de los 50 estados permiten también el consumo terapéutico. Sin olvidar que Canadá, otrora principal exportador de marihuana a la Unión Americana, legalizó el consumo de dicha droga en su modalidad lúdica.

Sin duda, todo un reto para México y la seguridad regional, donde el nuevo gobierno de Estados Unidos deberá en breve fijar una posición y articular una auténtica política de cooperación. En México mucho se ha hecho en los últimos años para evitar que miles de estadunidenses terminen sometidos al abuso de las drogas, en particular en el consumo de la cocaína.