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30 julio, 2020
Javier Oliva Posada
Columnas

LA NECESARIA POLÍTICA NACIONAL DE DEFENSA

Hacia una renovada relación entre la sociedad y sus Fuerzas Armadas.

El pasado 6 de junio se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Programa Sectorial de Defensa Nacional. Alineado con las metas principales del Plan Nacional de Desarrollo, contiene una lista de seis objetivos prioritarios, desglosados a su vez en estrategias y acciones puntuales que permiten observar tanto las prioridades como las preocupaciones y los compromisos que en este caso el Ejército mexicano y la Fuerza Aérea tienen con la nación, la sociedad y las instituciones.

Destacan varios aspectos del contenido de tan importante documento. Por ejemplo, la creación de la Guardia Nacional, el fomento a las relaciones civiles militares, la indispensable continuidad de la filosofía y profesión/misión de la carrera de las armas y los servicios, así como una explicable y sustancial atención a las condiciones de vida y de desempeño profesional de los militares en la atención a sus familias. También sobresale el compromiso de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) con las prioridades del gobierno de la República para dar una mayor cobertura a los programas sociales.

En particular debe destacarse la estrategia y acción puntual 3.1.4: “Actualizar la política nacional de defensa del Estado mexicano”, contenida en el objetivo prioritario 3, Contribuir a preservar la seguridad nacional y garantizar la seguridad interior. Si bien desde el anterior sexenio se cumplió la orden del entonces Presidente de la República para realizarla, por distintas y desconocidas razones dicho documento no logró ser aceptado por el equipo gobernante. Al menos en los medios de comunicación nunca se difundió ni menos se discutió.

Variables

En la mayor parte de las democracias en el mundo contemporáneo existen distintos procedimientos formales para establecer mediante fórmulas específicas cuáles, por qué y para qué son las prioridades en el desarrollo de las Fuerzas Armadas. En Francia le llaman Libro Blanco, como también en varios países latinoamericanos. En Estados Unidos le denominan Política de Defensa. En la Unión Europea existe el documento rector Política Común de Seguridad y Defensa. En México debemos contar con una Política Nacional de Defensa. Tener una plataforma doctrinaria y programática como esta, además de que sería el primer documento en su género en la historia de México —al menos público—, implicaría sentar las bases de una renovada relación entre la sociedad y sus Fuerzas Armadas.

La convergencia de distintos sectores en la confección de la Política Nacional de Defensa da paso a la construcción de un compromiso que aporta elementos ciertos para orientar el cauce del desarrollo del país. Como puede observarse en los casos citados en el párrafo anterior, y como también se lee en el Programa Sectorial de Defensa Nacional 2020-2024, las aportaciones que en la materia de defensa exterior, seguridad nacional y seguridad interior se hacen desde las ciencias experimentales, las tecnologías, las ciencias sociales y el sector privado, entre otros ámbitos, aportan variables decisionales a la amplia visión que los sectores de defensa, seguridad e inteligencia por su origen tienen.

Es una buena noticia que la actualización de la Política Nacional de Defensa sea una de las metas del programa sectorial correspondiente. Las agendas estratégicas de México y del mundo impulsan a considerar diversos antagonismos a la nación, la sociedad y el Estado —como es la epidemia— que en otras épocas y circunstancias apenas se consideraban.