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20 agosto 2022
Javier Oliva Posada
Columnas

UNA NUEVA UNIDAD DE LA GUARDIA NACIONAL

“No deben perderse de vista las constantes agresiones de la delincuencia”.

El pasado lunes 16, a las 10:00 horas en las instalaciones del Campo Militar No.1 General de División Álvaro Obregón, se llevó a cabo ante autoridades de las Secretarías de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Defensa Nacional (Sedena) y de Marina-Armada de México (Semar) el pase de revista y abanderamiento de la Fuerza Especial de Reacción e Intervención (FERI), ceremonia que encabezó el comandante de la Guardia Nacional (GN), Luis Rodríguez Bucio.

Casi de manera sincrónica frente a la oleada de eventos y actos criminales perpetrados por distintas organizaciones criminales durante el fin de semana pasado e incluso en la madrugada del mismo lunes 16, la GN atendiendo a dicha problemática formalizó la unidad que tendrá entre otros objetivos, según se dio a conocer en la orden dirigida a los integrantes de la FERI, atender delitos de alto impacto (como el rescate de personas privadas de su libertad por secuestro), así como manifestaciones de la delincuencia cuya finalidad sea alterar la cadena productiva y expoliar los diversos tipos de negocios y actividades ciudadanas.

Las instituciones de seguridad pública de varios países cuentan con este tipo de unidades, con un alto grado de adiestramiento y capacitación.

Son, en términos comparativos, unidades de fuerzas especiales enfocadas a la atención de la problemática que representan determinados actos criminales o bien situaciones de riesgo para la población en general.

En el caso de la GN, a poco más de tres años de su creación (30 de junio de 2019), contar con una propia unidad de ese tipo le permite estar a la altura del esfuerzo que exige contener y someter las actividades de la delincuencia común y organizada.

Debate

Los desafíos que con frecuencia lanzan los cabecillas de bandas criminales en distintas partes del país tienen por finalidad, entre otros objetivos, generar temor hacia las bandas enemigas y que disputan el dominio de las actividades delictivas; intentar amedrentar a las autoridades locales; generar condiciones de pánico entre la población abierta; y, por último, pero no menos importante, desafiar a las autoridades federales y a las instituciones encargadas de preservar tanto la seguridad interior como la pública. De ahí que la puesta en marcha de la FERI sea una respuesta necesaria ante esa condiciones.

Integran dicha unidad aproximadamente 500 guardias nacionales, entre hombres y mujeres. También cuenta con binomios caninos para la detección de drogas, explosivos y rescate de personas. Han recibido recursos teóricos y técnicos especiales para que, ya sea en zonas urbanas, semiurbanas y rurales, puedan hacer frente a serios peligros y situaciones donde se requiera una intervención rápida, efectiva y decisiva para salvaguardar la integridad, bienes e intereses de la población, así como de las estructuras e instituciones de gobierno.

En el contexto del debate de la “militarización” y en días recientes del “narcoterrorismo” es sustancial señalar que, además en medio de la intensa polémica respecto del paso de la GN a la Sedena, el Estado mexicano y el gobierno federal aplican medidas para recuperar la paz pública y la seguridad en varias partes del país.

Sin duda que la discusión continuará, pero lo que no debe perderse de vista son las constantes agresiones y afectaciones de la delincuencia común y organizada. Por lo tanto, el objetivo de la sociedad y las instituciones es debilitar las estructuras y capacidades depredadoras delictivas.