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20 mayo 2021
Hector González
Columnas

“ES ARROGANTE PENSAR QUE EL LATINO NO ESTÁ PREPARADO PARA SER LIBRE”

Libertan Bajo Palabra con Gloría Álvarez

Cuando Gloria Álvarez decidió buscar la candidatura a la Presidencia de Guatemala en 2019 sabía de antemano que no podría competir: la Constitución de su país se lo prohíbe a todo menor de 40 años. No obstante, la activista e incansable promotora del pensamiento liberal quiso cimbrar las estructuras de un sistema al que califica de anquilosado.

Ella, convencida de que el respeto al individuo es la base de todo progreso y desarrollo, pondera que la mayor ventaja de la libertad es que te garantiza la posibilidad de ser el arquitecto de tu propio destino.

—¿Qué aportan al debate sobre la libertad espacios como el Centro Ricardo B. Salinas Pliego?

—Creo que el Centro permitirá que las ideas de Ricardo Salinas Pliego tengan un impacto más eficiente. Es una persona que promueve ideas relacionadas con la importancia de la libertad y la propiedad privada. El individuo es la minoría más pequeña de la sociedad y mientras no se le respete ni reciba el mismo trato ante la ley no podrá haber un auténtico desarrollo.

—Usted ha sufrido la discriminación en carne propia: buscó la Presidencia de Guatemala y no pudo competir.

—Así es, pero ya lo sabía. La Constitución de Guatemala tiene leyes absurdas que nadie cuestiona y yo quise romper varias. Es un mito creer que para gobernar hace falta ir a cada pueblo para regalar motocicletas o refrigeradores. Seguir pensando esto refleja una manera infantil de ver a la sociedad. Me interesaba demostrar que la tecnología abarata los costos y cuestionar el requisito de ser mayor de 40 años para llegar a la Presidencia. Además, los partidos políticos son corruptos y agencias creadoras de caudillos. En mi país el partido más viejo no llega ni a 20 años.

—En su momento manejó una agenda política muy liberal en todos los sentidos. Se manifestó a favor del aborto, la despenalización de las drogas…

—Sí, insisto en el libertarianismo. Cuando alguien me dice que soy de derecha le invito a que vea mi plataforma y me diga qué gobierno con ese sesgo apoyaría mis propuestas. No obstante, tampoco me asumo de izquierda. En mi proyecto planteo cinco puntos no negociables y que atañen a la estructura financiera de un Estado ineficiente. En Guatemala dos centavos de cada quetzal van a seguridad y justicia; en consecuencia, hay once muertes violentas diarias y un robo cada seis minutos; 98% de los casos judiciales queda impune. Me parece arrogante pensar que el latino no está listo para ser libre. A los políticos les interesa mantener este tipo de ideas porque facilitan el crecimiento de populistas mesiánicos.

La realidad, dice Álvarez, “es que las mayorías no transforman nada: los cambios más importantes han sido impulsados por individuos que rompieron esquemas. Por otro lado, es importante reconocer que cuando defiendes ideas sobre la libertad compites con una utopía. Los socialistas venden el edén en la Tierra, la idea del humano impoluto, a pesar de que esto es imposible. En cambio, la libertad no te garantiza la felicidad, ni siquiera que tomes las mejores decisiones. La única garantía es que nadie decidirá por ti y que serás el arquitecto de tu propio destino”.

Decepción

—¿Qué tipo de inflexión marca la pandemia en términos de libertad?

—Como toda crisis trae oportunidades y miedos. La pandemia demostró la ventaja de administrar bien el dinero. Quienes lo hicieron confirmaron la importancia de lo esencial y de no caer en un consumismo absurdo. Una de sus primeras lecciones consistió en poner las cosas en su lugar. Ojalá se entienda que la mejor protección contra el coronavirus consiste en cuidar nuestro propio sistema inmunológico y no en las políticas del presidente en turno.

Agrega que “aunque muchos gobiernos hicieron hasta lo imposible para convencer a la gente de que sus medidas los iban a salvar, muchos otros reconocieron que la salud está en sus manos. La ciudadanía tuvo una probadita de lo que son los sistemas totalitarios, populistas y comunistas”.

—Usted forma parte de una nueva generación de jóvenes interesados en el activismo y la política. ¿Percibe una decepción respecto de la democracia tradicional?

—Sí hay una decepción. Nos gusta ver a gente joven en el poder, pero necesitamos revisar si realmente sus políticas representan un cambio. Intelectualmente nos hace falta ser menos perezosos. Muchos latinoamericanos tienen el Síndrome de Estocolmo, es decir, cuestionamos la corrupción del gobierno, el deterioro de los sistemas de salud, pero siguen queriendo que el Estado se encargue de todo. Es irracional pensar que la solución vendrá de quien genera el problema.

—¿Cómo innovar en la política?

—Primero mirando a las áreas que avanzan a pasos agigantados. La política no se ha modernizado. Seguimos confiando en la democracia y para mí es la tiranía de las mayorías. Muchas veces las mayorías se equivocan. La democracia necesita estar limitada por una división de poderes y el respeto al individuo. Se necesita innovar en el mensaje y hacer a un lado discursos nacionalistas y proteccionistas. Las mentalidades arcaicas se repiten desde la derecha y la izquierda. A mí me dicen utópica, pero me parece más idealista seguir poniendo populistas en el poder y esperar resultados diferentes. Prefiero apostar a que la gente no es tonta.

—Dice que la democracia es la tiranía de las mayorías, pero también hay teóricos que sostienen que de los sistemas es el menos malo…

—Sí, pero siempre y cuando esté limitado por una República. Incluso las mayorías necesitan entender que la vida de la gente es sagrada. Necesitamos comprender que cada individuo tiene derecho al fruto de su esfuerzo y eso implica desmonopolizar cosas que hoy están en manos de estados corruptos. Mientras la turba enardecida siga marcando las líneas seguiremos teniendo tiranías.

Perfil

Gloria Álvarez (1985) es politóloga, conferencista y excandidata a la Presidencia de Guatemala en 2019. Realizó estudios en Relaciones Internacionales y Ciencia Política en la Universidad Francisco Marroquín en Guatemala, y en Desarrollo Internacional en la Universidad Sapienza de Roma. Publicó en coautoría con Axel Kaiser el libro El engaño populista: por qué se arruinan nuestros países y cómo rescatarlos. Actualmente radica en México.