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02 septiembre 2021
Martha Mejía
Columnas

“LIBERTADES Y DERECHOS HUMANOS DEPENDEN DE CADA SOCIEDAD”

Libertad Bajo Palabra con Genaro Beristáin Aguilar

La caída de Afganistán se produjo ante los ojos del mundo apenas tres meses después de que Estados Unidos comenzó a retirar sus tropas luego de una guerra de 20 años, desatando los peores temores sobre posibles violaciones a los derechos humanos.

Genaro Beristáin Aguilar, maestro en Estudios en Relaciones Internacionales y especialista en temas de terrorismo, guerras y conflictos internacionales, afirma que tratar de convertir a Afganistán en un Estado unitario y centralizado solo demuestra desconocimiento de la realidad que vive esa región del mundo, puesto que conceptos tan fundamentales como la libertad y la democracia difieren de una sociedad a otra.

—¿Qué significa la libertad en un país como Afganistán?

—Afganistán no es un país de Oriente Medio: ellos no son árabes ni hablan ese idioma. Pero practican el Islam. Si vamos a hablar de pérdida de libertades tendríamos que establecer entonces qué entendemos por libertad y libertad de qué: de asociación, de culto, de acción política. Tendríamos que entender qué tipo de libertades son las que en este caso pueden perder y cuáles son las que a ellos realmente les interesan. A lo mejor, por ejemplo, a los afganos no les importa tener libertad de asociarse para un fin social, pero habrá otras luchas u otras conquistas políticas que sí busquen. Un paralelismo de esto, por ejemplo, es cuando el Che Guevara va a Bolivia a liberar a los campesinos, pero son estos quienes lo entregan porque lo único que les importa es que sus ovejas puedan pastar sin que grupos rebeldes les roben sus animales. Debemos entender las dimensiones de los conceptos en cada región, porque tal vez nuestras conquistas políticas y sociales no son aplicables en otros lados.

—¿Por qué la sociedad afgana es tan diferente en cuanto a este tipo de preceptos?

—Tiene que ver con que no nada más Afganistán, sino en sociedades de Asia meridional, África o el este de Asia, no vivieron periodos como la Ilustración y el colonialismo. Por ejemplo, en nuestra sociedad occidental desde el momento en que naces ya tienes derechos; es más, desde que estás en el vientre de tu madre tienes derechos por el simple hecho de existir y luego de nacer. Esto es contrario a otras partes del mundo donde una persona comienza a tener libertad y derechos hasta que es productiva para la sociedad. Si no lo es, si es un bandido, roba o secuestra, no tiene derechos. Entonces se atiene a las leyes y a las construcciones jurídicas que estas sociedades mantienen desde hace muchos siglos.

El problema se da, puntualiza Berinstáin, “cuando los europeos se expanden a través de la Revolución Industrial y empiezan el colonialismo. Entonces propagan su religión, sus organizaciones políticas, y llevan esta forma de concebir a la sociedad a muchas partes del mundo. Pero hay naciones que no la concibieron, no pasaron por estos procesos. Ahí hay problemas para adaptarlas a sus sociedades actuales. Cuando esto sucede esos países son castigados por los europeos y Estados Unidos si no llevan a cabo sus procesos políticos”.

El especialista recuerda que después de la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos y sus aliados crearon las Naciones Unidas, una organización que se encarga de velar por su forma de gobierno, por sus valores y por el respeto a los derechos humanos.

“No obstante, no todas las sociedades conciben al ser humano como lo hacen los europeos y Estados Unidos. Todo este conflicto tiene mucho que ver con la forma en la cual cada una de las sociedades se quiere administrar. Es lógico que si llegamos y les decimos ‘ahora tienes que respetar derechos humanos, respetar estas libertades, estos lineamientos’, ellos lo sienten como una intromisión en sus asuntos internos y por lo tanto se sienten agredidos y responden de la misma manera”, explica el especialista.

Vestigios

—Con esto en mente, ¿están en riesgo los derechos y las libertades de la sociedad afgana, sobre todo de las mujeres y niñas?

—En el estricto sentido sí. No dudo que vaya a haber un cambio sustancial hacia la forma de interpretar la vida al interior del “nuevo” Afganistán, pero sí que se radicalice como lo estuvo en los noventa. Por su lado, las mujeres tendrán su lucha, tendrán su papel. A estas alturas los talibanes saben que el mundo no tolerará excesos como los que tuvieron en los noventa. De hecho, ellos ya no son los mismos, no son la misma generación que ganó y expulsó a la Unión Soviética en 1988. Dudo que en 2021 los talibanes vivan en la edad de piedra. Por supuesto, tienen sus redes sociales, sus teléfonos inteligentes y todo eso.

Por otra parte, agrega, “si la sociedad afgana tenía acceso a maquillaje, ropa, productos deportivos o aparatos electrónicos era porque el gobierno afgano sostenido por Estados Unidos tenía que permitir vender sus productos en Afganistán. Eso era parte del capitalismo estadunidense. Y en este sentido se prevé que los talibanes modernos erradiquen cualquier influencia y vestigio que haya dejado Estados Unidos, incluyendo la venta de mercancías. Para lo cual, por supuesto, recibirán apoyo de los enemigos de EU. China estará muy pendiente de qué puede proveer a los afganos y Rusia también. La influencia que tuvo Estados Unidos en Afganistán en estos 20 años se irá, pero será sustituida por otra. Y claro, los chinos ya están pensando en venderles tecnología, explotar su petróleo… y los afganos están conscientes de ello”.

—¿Por qué Estados Unidos salió tan rápido?, ¿fue una derrota?

—No es que saliera rápido, más bien el gobierno afgano cayó demasiado pronto. El presidente de Afganistán se fue dejando a sus soldados y su forma de organización política a la deriva. No hubo un enfrentamiento entre talibanes y afganos porque la gente entendió que los primeros tenían demasiada fuerza y se pasaron a su lado, sobre todo las etnias con mayor poder, porque sabían que Estados Unidos ya se iba. Durante el gobierno de Barack Obama se anunció su salida. Donald Trump tuvo más intereses de índole comercial militar: quería seguir alimentando a estas empresas con contratos para mantener a Afganistán de su lado. Cuando llegó Joe Biden, en los primeros días de su gobierno, dijo: “Se acaba Afganistán”. Y así fue.

Perfil

Genaro Beristáin Aguilar es maestro en Estudios en Relaciones Internacionales, y Licenciado en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Cuenta además con un diplomado en Seguridad Internacional y sus Nuevos Retos; otro en Análisis del Terrorismo en el Siglo XXI, retos y Perspectivas; y un diplomado en Defensa y Seguridad Nacionales, viejos temas y nueva agenda tercera generación, entre otros.

Ha sido profesor titular en distintas asignaturas del TEC de Monterrey campus Estado de México, del Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, de la Universidad del Valle de México, de la Universidad Insurgentes y recientemente de la Universidad Anáhuac.

Actualmente se desempeña como secretario de Investigación del Centro de Relaciones Internacionales de la FCPyS.

Es especialista en temas de terrorismo, guerras y conflictos internacionales, Rusia, China, Japón, Asia Pacífico y el Pacífico insular.