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29 junio 2022
Lourdes Mendoza
Columnas

NEPOTISMO A TODO LO QUE DA

“Toda una fichita, la hija del exdirector de Seneam”.

Recordará usted, amable lector, que Víctor Hernández dejó de ser director general de Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam) luego de que se estuvo a nada de una colisión entre aeronaves en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

Pues ahora su historial de ineptitud toma tintes de nepotismo mediante su hija Dulce María Hernández Rosas, quien es la flamante gerente del Salón Oficial del AICM.

Lo anterior, a pesar de que el Salón Oficial está desde el 31 de mayo de 2019 a cargo de la Secretaría de Relaciones Exteriores para atender a presidentes, vicepresidentes, ministros, viceministros y embajadores, como lo indica el instrumento jurídico 435176.

Desde ese cargo Dulce le hace manita de puerco a las aerolíneas para obtener favores, trato preferencial o exención de cobros por exceso de equipaje para sus recomendados, además de pedir “moches” a quienes le solicitan una ayudadita para evitar los filtros de revisión. Así como lo está leyendo.

El propio personal a su cargo me contó, bajo la condición de guardarles el anonimato por temor a represalias, que Dulce es prolija en el trato VIP a funcionarios y amigos de algunas dependencias, especialmente de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), ya que ella misma asegura llevarse de piquete de ombligo con Jorge Arganis.

También administra una sala de juntas en la Terminal 1 para su beneficio, puesto que utiliza la información de las reuniones sobre seguridad, aviación, control de narcóticos, flujo migratorio, funcionamiento y operaciones del aeropuerto que ahí se realizan. Toda una fichita, pues, la hija del exdirector de Seneam.

Libertad fundamental

El que no es una fichita, como nos lo quiere presentar Estados Unidos, es Julian Assange, a quien se acusa de ventilar información de “seguridad nacional” que puso en riesgo al gobierno de ese país. La verdad es que dio luz sobre actos de corrupción, abusos y demás excesos, que de no ser por él seguirían siendo considerados asuntos de “seguridad nacional”.

Pero él no fue el hacker que obtuvo esos cables y demás información, no: él solo publicó lo que le hicieron llegar fuentes anónimas, como lo hubiera hecho cualquier periodista que se precie de conocer el valor trascendental de su labor para una democracia.

Es por eso que a propósito de este caso insisto y reitero desde esta columna: un país vale en tanto tenga libertad de expresión; un país es democrático en tanto tenga prensa libre.

Se tenía que decir y se dijo.

Estilo mata carita

Pues resulta que se registró ooootra vez un apagón generalizado en la Península de Yucatán, el cual dejó sin luz a 1.3 millones de personas, es decir, 63% de toda la población de la región. En medio del caos, CFE en la península se apresuró a postear en su cuenta de Twitter lo que miles de personas estaban padeciendo: “Estamos sin energía en la península, Campeche, QRoo y Yucatán; en cuanto se tenga tiempo de restablecimiento, le informamos”.