Foto: Especial
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24 febrero, 2020
Lucy Bravo
Columnas

CUANDO DESPERTÓ, TRUMP TODAVÍA ESTABA ALLÍ

Para muchos el debut de Bloomberg en el escenario electoral fue un completo fiasco.

Después de meses de letargo los demócratas por fin han despertado. El miércoles pasado los seis principales precandidatos presidenciales de ese partido se enfrentaron en Las Vegas en uno de los debates televisivos más agresivos de los últimos años. Entre la creciente ventaja de Bernie Sanders en las encuestas y los millones de dólares de Michael Bloomberg los demás contendientes tuvieron que recurrir a sus mejores y más hostiles tácticas. Fue refrescante. Fue glorioso. Y, sobre todo, fue digno de la nueva era en la política estadunidense.

Tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca muchos han criticado la incapacidad del Partido Demócrata para movilizarse y definir un mensaje contundente en su contra. A las nuevas generaciones las han tachado de snowflakes o “copos de nieve” que tienen una tendencia exacerbada a sentirse ofendidas por la mínima provocación, lo que termina por paralizarles ante una fuerza como la de Trump. Sumado a esto la contienda demócrata por la Presidencia se ha caracterizado por una verdadera crisis de identidad y la pulverización del voto a causa del número de candidatos y mensajes encontrados.

Sin embargo Nevada bien podría convertirse en el escenario que cambie la historia. Tan solo en su primer debate Bloomberg recibió más críticas de sus rivales que cualquier otro candidato o incluso Trump. El ex alcalde de Nueva York fue atacado una y otra vez por sus polémicas políticas contra minorías; los informes de comentarios sexistas en sus empresas; y una falta de transparencia en sus finanzas personales que nos recuerda la negativa del actual presidente a revelar sus registros fiscales. Pero esto no es un acontecimiento menor. En pocas semanas el multimillonario pasó de no estar en la carrera a ser el centro de atención.

Dinero

Para muchos el debut de Bloomberg en el escenario electoral en busca de la Presidencia fue un completo fiasco. Después de ver su desempeño en la primera mitad del debate el magnate bien pudo haber quemado sus más de 300 millones de dólares en televisión nacional y aun así hubiera sido una mejor inversión que los anuncios que ha comprado en todo el país. Como era de esperarse todos se turnaron para golpearlo y las respuestas del neoyorquino lucieron dolorosamente desorientadas.

Sin embargo, tras un pequeño descanso, Bloomberg regresó con gran fuerza y colocó varios ganchos al hígado que recordaron a sus rivales el verdadero objetivo de la contienda: derrotar a Trump. De hecho uno de sus momentos más memorables fue cuando dijo que no concebía “una manera más fácil para que Trump sea reelegido que escuchar esta conversación”. Y tiene razón. Lo que tal vez no termina de comprender es que tan solo con su llegada los demócratas por fin parecen haber reaccionado.

Pero si el candidato puntero sigue más preocupado por defender su socialismo demócrata que detener al republicano la historia de 2016 solo se repetirá. El electorado del partido continúa destrozándose por distintas agendas políticas con tal de anotar victorias ideológicas, en lugar de enfocarse en el panorama completo. Por ejemplo, mientras Trump avanza para poner fin a la protección de asilo para los migrantes que huyen de la violencia, los aspirantes presidenciales demócratas van y vienen sobre si los cruces fronterizos no autorizados deberían ser un delito civil o penal o sobre quién se sabe de memoria el nombre del presidente de México.

Bloomberg se ha saltado los cuatro estados donde tradicionalmente se prueban las campañas primarias presidenciales para concentrarse donde se reparten la mayoría de los delegados, como California, Texas, Nueva York, Florida, Pennsylvania e Illinois. California y Texas votan el próximo 3 de marzo en el llamado supermartes.

Muchos aseguran que ni todo el dinero del mundo le garantiza que esta estrategia funcionará, sobre todo después de su primer debate… pero eso es lo que dijeron de Trump una y otra vez. El resto ya es historia.