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02 septiembre 2021
Jorgina Gaxiola
Columnas

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE EU

“En julio se rompió un nuevo récord: cruzaron la frontera 212 mil personas, la cifra más alta en 20 años”.

Hace unos días la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos ordenó el restablecimiento del programa conocido como Quédate en México. Consiste en que los migrantes solicitantes de asilo esperen la resolución de sus trámites en territorio mexicano y no estadunidense.

Una de las razones por las que Donald Trump logró la presidencia fue gracias a sus constantes promesas de frenar la migración de la frontera sur. Sostuvo que los mexicanos eran asesinos, ladrones y violadores. Y prometió construir un muro que dividiera la frontera entre nuestros dos países. El discurso como candidato presidencial y posteriormente como presidente no cambió, por el contrario: siguió igual de racista y xenofóbico.

Una vez en la presidencia amenazó al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador con imponer aranceles si no frenaba la migración en la frontera con Guatemala y Belice para impedir la entrada de millones de centroamericanos que atraviesan nuestro país para llegar a Estados Unidos. México envió a la Guardia Nacional. Un fracaso humanitario.

Récord

Desde que el presidente Joe Biden asumió la presidencia una de sus primeras acciones fue detener el programa.

En consecuencia los cruces fronterizos volvieron a dispararse. Solo en el mes de julio se rompió un nuevo récord: cruzaron 212 mil personas, la cifra más alta en 20 años.

Cientos de familias dejan cruzar a sus hijos no acompañados; diariamente detienen a poco más de 300 niños y niñas.

Un juez federal en Texas demandó el restablecimiento del programa. Acusó a Biden de no considerar los beneficios del mismo frente a una ola sin precedentes de migración irregular.

Así fue como México se convirtió en un tercer país seguro. A todos aquellos que cruzan la frontera y detienen las autoridades migratorias se les deporta a nuestro territorio.

Todos aquellos que solicitan asilo al vecino del norte deben esperar uno o dos años en nuestro país para tener una respuesta.

Miles de personas se enfrentan a las peores adversidades en la búsqueda de una vida mejor. Mujeres y hombres que guardan todo su patrimonio en una bolsa de plástico no solo caen en las manos de la delincuencia que los trafica: también son víctimas de la ineptitud y corrupción de las autoridades migratorias de ambos lados de la frontera.