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26 julio 2021
Jorgina Gaxiola
Columnas

NAPOLEÓN: EL CERDO

“Debe ser difícil no creer que uno es el elegido por Dios para gobernar”.

¿En qué consiste la idea de que un ser humano pueda someter y hacer sufrir a otro? El concepto de superioridad frente a los demás es un atributo de los tiranos y dictadores.

Llegó el momento en que el pueblo cubano recupere su libertad. A lo largo de la historia de la humanidad hemos comprobado que la falta de autodeterminación acaba por destruir a cualquier régimen. Estos no se mantienen por la simpatía del pueblo sino por el sometimiento de la disidencia a través del autoritarismo. Sin embargo, una y otra vez caen las dictaduras.

Si usted busca a Fidel Castro en Wikipedia el resultado es que fue abogado, militar, político, revolucionario, marxista cubano… y dictador.

La mayor parte de los acontecimientos más terribles de la historia moderna del mundo sucedieron en los siglos XIX y XX. Se les otorgan diferentes nombres: colonialismo; imperialismo; fascismo; nazismo; totalitarismo, e incluso comunismo.

Sistemas sustentados en la promesa de un cambio radical en beneficio de sus pueblos; en nombre de la revolución y en contra de sus opresores (quienes sea que estos sean), pero todos coinciden en la eventual esclavitud, abuso y exterminio sistemático de la gente. Experimentos con humanos; campos de concentración; tortura; uso de armas químicas y biológicas, y millones de muertes por inanición.

En el siglo XVIII Luis XIV decía: “El Estado soy yo”. Napoleón Bonaparte defendió la República contra regímenes autoritarios. Conquistó más allá de Europa y finalmente se coronó a sí mismo emperador. Leopoldo II en el Congo; Joseph Stalin en Rusia; Mao Zedong en China; Hideki Tojo en Japón; Adolf Hitler en Alemania; Pol Pot en Camboya; Muammar Kadhafi en Libia; Saddam Hussein en Irak; Idi Amin en Uganda; Dinastía II Sung, desde el abuelo, hijo y ahora nieto al frente de Corea del Norte. Y muchos más.

Todos ellos exaltaron el orgullo nacional en contra de los extranjeros o de la aristocracia represora. Siempre diciendo que eran hombres del pueblo. Disfrazados de ropas sencillas. Sin duda, siempre víctimas de confabulaciones externas. Siempre teniendo a un enemigo a quién culpar.

Característica

Napoleón —el personaje principal de la novela Rebelión en la granja, de George Orwell— es un cerdo, un animal grande y salvaje.

Organizó junto con su mejor amigo una rebelión. Convocó a los miembros de la granja para levantarse en contra de sus opresores: los dueños.

Cuando probó la miel de la comodidad poco a poco esclavizó a los demás animales mediante la persecución y el terror. Los hizo trabajar para él y la élite que lo vanagloriaba.

Dejó de vivir en el lodo para dormir en la gran casa, en las camas con sábanas que un día maldijo. Usó ropas de humano y terminó caminando en dos patas. No sin antes incumplir sus promesas y cambiando la Constitución para su beneficio personal.

Resultó ser un bravucón pero cobarde en el fondo, como siempre son los dictadores. Debe ser difícil no creer que uno es el elegido por Dios para gobernar, otra característica de los dictadores.