EL ACTIVISMO DOCUMENTAL DE LA CASA BLANCA

Activismo documental
Columnas
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En particular me refiero al activismo documental estadunidense en temas que conciernen a los ámbitos de defensa, política militar, seguridad nacional y también a las políticas y programas contra el tráfico de drogas.

Ya en la última semana de su primer periodo Donald Trump había señalado que dejó lista para su firma la Orden Ejecutiva que reclasificaba a las estructuras criminales del narcotráfico como terroristas.

Así que con suficiente anticipación ya se sabía que el presidente haría lo que concretó el 19 de febrero de 2025, una vez de regreso a la Casa Blanca, cuando señaló a seis organizaciones delictivas mexicanas (cárteles) como terroristas extranjeras.

Con esta determinación conjunta de los Departamentos de Estado y de Justicia se abrió una enorme posibilidad para el uso de recursos jurídicos, institucionales, presupuestales y humanos, entre otros, para perseguir a los cabecillas, secuaces, cómplices y protectores de los cárteles en el ámbito de la política.

Y así lo observamos en días recientes, a partir de la formal acusación (30 de abril pasado) de presunto narcotráfico y tráfico de armas contra el ahora gobernador con licencia de Sinaloa, el alcalde de la capital del estado (también con licencia), el senador de Morena por esa entidad, Enrique Inzunza, y otros siete implicados más.

Estrategia

Luego de este breve preámbulo, comencemos con la publicación de la Estrategia de Seguridad Nacional, el 18 de diciembre de 2025.

Si bien es cierto que el Congreso estadunidense mandata la presentación de este importante documento, es de primer orden analizar detalladamente su contenido y argumentos.

Destaca, por ejemplo, la plena asunción de la responsabilidad que implica para los intereses y seguridad nacionales de ese país el reconsiderar como una absoluta prioridad la estabilidad y acercamiento con los gobiernos del denominado hemisferio occidental (el continente americano), dejando de lado el tradicional multilateralismo y alianzas como las sostenidas con países como el Reino Unido, Alemania, Japón, Corea del Sur, Egipto, Arabia Saudita, entre las principales.

En los medios se popularizó esta estrategia como una actualización de la Doctrina Monroe (manifestada por el presidente James Monroe el 2 de diciembre de 1823 y que se resume en el apotegma “América para los americanos”).

Luego, el 27 de enero pasado, se publicó la Estrategia de Defensa. Este documento reafirma la prioridad que ahora tiene el hemisferio occidental en la política y programas militares de EU para fortalecer y preservar la proyección del poder nacional estadunidense.

De forma explícita, por ejemplo, se indica que la República Popular de China es el principal desafío a nivel mundial en cuanto a capacidades tecnológicas y militares. Con un presupuesto récord asignado para el ejercicio fiscal en curso (921 mil millones de dólares), Estados Unidos se prepara para dar un renovado y fuerte impulso a su protagonismo y preponderancia en el ámbito militar a escala mundial.

Seguimos con la publicación de la Estrategia Nacional para el Control de las Drogas, dada a conocer apenas el 5 de mayo pasado. De una considerable extensión (195 páginas), que para un documento de esta naturaleza es inusual, contiene diagnósticos y medidas a aplicar, incluso fuera de sus fronteras.

Llama la atención que México es mencionado en 31 ocasiones a lo largo de la exposición.

El documento califica a las organizaciones terroristas extranjeras (cárteles de narcotraficantes) como narcoterroristas, lo que implica mucho más que un mero cambio en el concepto: anticipa medidas más contundentes en contra de las mismas.

Tan solo un día después, el miércoles 6, se difundió profusamente la Estrategia de Contraterrorismo de Estados Unidos. De nueva cuenta, el eje central de argumentación, al tiempo que la consecución de objetivos, está explícitamente relacionado con las actividades del narcotráfico. Incluso al fentanilo se le clasifica como arma química de destrucción masiva. La cuestión es que los cuatro documentos tienen que ver directamente con la agenda de seguridad México-Estados Unidos.

Hay que estar pendientes de sus contenidos y aplicaciones.

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