EL AEROPUERTO DE EL PASO, TEXAS

“Una justificación incluso jurídica para tomar represalias militares”.

AEROPUERTO DE EL PASO, TEXAS

Hay quienes afirman que la relación bilateral México-Estados Unidos atraviesa por su mejor momento y que todo marcha sobre ruedas, pero la noche del martes 10 se produjo un incidente (uno más) que pone en tela de juicio sus afirmaciones: la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) anunció el cierre del espacio aéreo sobre El Paso, Texas, durante diez días.

Al final las restricciones se levantaron, aproximadamente ocho horas más tarde, pero las explicaciones circulantes para la medida levantaron las cejas de más de uno.

De acuerdo con información del New York Times, algunos funcionarios del gobierno de Donald Trump señalaron que drones de un cártel mexicano estaban violando el espacio aéreo estadunidense.

Cito al rotativo neoyorquino: “El secretario de Transporte, Sean Duffy, dijo en redes sociales que la FAA, una agencia del Departamento de Transporte, y el Departamento de Defensa ‘actuaron con rapidez para hacer frente a una incursión de un dron de un cártel’ y que la amenaza había sido eliminada”.

Es muy desconcertante cómo el gobierno de México niega todos los días las tensiones con su contraparte norteamericana. Es comprensible, pero a ratos desconcertante, porque un día sí y otro también sucede algo como esto que desmiente el optimismo oficialista.

Ahora bien, uno se pregunta por qué no hubo respuesta alguna de las autoridades mexicanas ante las insinuaciones. ¿Para no darle difusión a una mentira? ¿O precisamente porque era verdad y México no tenía instrumentos para evitar semejante incursión por parte de un cártel de la droga procedente de nuestro territorio?

Cito nuevamente al diario de Nueva York; es el último párrafo de su nota informativa sobre el tema: “El Ejército estadunidense ha estado desarrollando armas láser de alta energía para interceptar y destruir drones. El gobierno de Trump ha dicho que los cárteles mexicanos utilizan drones para rastrear a los agentes de la Patrulla Fronteriza y pasar drogas de contrabando a Estados Unidos”.

Tentación

A fin de cuentas, si el gobierno norteamericano se ve forzado a tomar estas medidas es por desconfianza en que el gobierno mexicano pueda frenar dicha actividad. Uno supondría entonces que la alerta roja se activaría de inmediato lo mismo en la cancillería que en las instancias de seguridad mexicanas para demostrarle a su vecino que no permitirán ninguna invasión por parte de agentes criminales en territorio norteamericano. Nada de esto sucedió ni sucederá, por lo menos a ojos del público.

Sin embargo, no está de más recordar que las intervenciones e incluso la guerra de Estados Unidos con México se produjeron como resultado de supuestas o reales incursiones mexicanas del otro lado de la frontera. Es una justificación incluso jurídica para tomar represalias militares en México.

Estamos en año de elecciones intermedias en Estados Unidos. El presidente Trump no las tiene todas consigo en el ámbito interno y si no conserva la mayoría en las cámaras, particularmente en la de Representantes, como insinúan las encuestas, se amplifica la tentación de distraer la atención de fracasos internos con actividad en el exterior.

Lo del aeropuerto de El Paso no es trivial. Démosle seguimiento.

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