En México, donde once mujeres son asesinadas cada día, es indispensable construir un futuro distinto para nuestras niñas. Conversé con Lorena Villavicencio, titular de la Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna), sobre cómo colocar el interés superior de la niñez en el centro de las decisiones públicas. Porque hablar de paridad también significa garantizar derechos desde la infancia.
Villavicencio lo recordó con claridad: “A mí me tocó pelear por muchos temas y muchas causas de las mujeres… para que las mujeres no solo pudieran votar, sino ser votadas. Y eso nos costó una pelea de muchos años estableciendo las acciones afirmativas”.
Esa experiencia hoy se traduce en una agenda institucional que busca fortalecer liderazgos reales. Como advierte, “no debemos utilizar este principio constitucional que es la paridad para incorporar a mujeres que no tengan una vinculación con la política”. La igualdad se construye con preparación, compromiso y servicio público.
Rumbo
Desde la Sipinna el trabajo territorial es concreto: “Tenemos detectados alrededor de 220 municipios en el país donde la mayor parte de los niños y niñas son pobres”. Y ahí se articula una política nacional para garantizar educación, salud y alimentación. También hay avances que reconocer: “Se ha reducido en 30% los nacimientos (…) en mujeres de 15 a 17 años” y se refuerza la protección legal, porque “establecimos que está prohibido el matrimonio infantil, para evitar que se les elimine a las niñas la posibilidad de ser niñas”.
En esta columna semanal, donde analizo la agenda de mujeres y justicia con perspectiva de género, confirmo algo esencial: cuando las instituciones trabajan con claridad de rumbo, nuestras niñas ganan oportunidades. Asegurémonos de que cada niña tenga educación, salud y libertad para decidir su destino. Porque en tiempo de mujeres, llegamos todas… empezando por ellas.

