MOZART Y SCHUBERT

MOZART Y SCHUBERT
Columnas
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Hoy les traigo dos grandes efemérides. Dos auténticos gigantes de la música universal nacieron a finales del mes de enero. En efecto. Wolfgang Amadeus Mozart llegó a este mundo el 27 de enero de 1756, mientras que Franz Peter Schubert nació el 31 de enero de 1797. Ambos, austriacos. El primero, originario de Salzburgo. El segundo, oriundo de Viena.

Mozart, en mi opinión, ha sido el genio musical más grande de la humanidad. Schubert, acaso uno de los músicos de mayor lirismo, fue también un compositor sumamente prolífico.

Con Mozart el periodo clásico estaba en su apogeo. Recordemos que esa etapa de la historia de la música viene precedida por el periodo barroco, en el que destacó, por mucho, Johann Sebastian Bach, a quien con justa razón le llaman el “Padre de la música”. Pero con su muerte en 1750 termina el barroco para dar paso al periodo “clásico”. Ahí emerge una figura imponente, también de origen austriaco: Franz Joseph Haydn (1732-1809). A él se le conoce como el “Padre de la sinfonía” —compuso 106— y marcó el estilo sobrio, elegante, perfectamente estructurado en movimientos (Allegro, Adagio, Andante, Scherzo, Allegretto, Vivace, etcétera). Y otro de los grandes exponentes de ese periodo clásico es nada más y nada menos que Ludwig van Beethoven (1770-1827).

En ese contexto nace Mozart, un genio que desde muy temprana edad mostró una capacidad muy especial para el piano, la composición, la dirección orquestal y con una personalidad peculiar, ya que su padre, Leopold (también compositor, pero de menor talla), se dedicó a explotar las capacidades de su hijo, llevándoselo de Salzburgo para triunfar en Munich, Viena, Frankfurt, Londres y París.

Decía la gran clavecinista y pianista Wanda Landowska (1879-1959): “Las obras de Mozart pueden ser fáciles de leer, pero son muy difíciles para su interpretación”. Y es cierto. No era un compositor que llenase de notas las partituras. Pero su genio articulaba líneas melódicas, acordes y armonía de manera magistral, perfecta, digo yo. Y es que Mozart abarcó prácticamente todos los géneros posibles para su época en sus más de 600 composiciones: obras para piano solo (sonatas, fantasías); conciertos para piano, para violín y orquesta, para fagot, flauta y arpa; igual para clarinete y orquesta; 41 sinfonías, sinfonías concertantes; música de cámara como lo son dúos y tríos para cuerdas, cuartetos y quintetos; serenatas, danzas y marchas; misas y una serie de óperas simplemente mágicas. La obra de Mozart se agrupa y clasifica en el catálogo Köchel o “K”.

Puente

Por su parte, las múltiples composiciones de Schubert se catalogan con la abreviatura “D”, que se refiere a “Deutsch” (por Otto Erich Deutsch). Schubert pertenece al periodo romántico temprano. Es un puente con el clasicismo.

Schubert escribió sinfonías y oberturas; cualquier cantidad de música de cámara (cuartetos, sonatas para violín y piano, tríos, quintetos, variaciones, octetos, fantasías y 21 sonatas, impromptus, momentos musicales, obras para cuatro manos en piano y mucho más). Destacan sus más de 600 lieder (canciones para voz y piano).

Concluyamos: si les impresiona la enorme y muy diversa obra escrita por Mozart y por Schubert, sepan que ambos lo hicieron en un tiempo asombrosamente corto: Mozart murió a los 35 años de edad (1791), mientras que Schubert falleció a los 31 (1828). Sí. Como lo leen. Afortunadamente su legado para la humanidad es y será inmortal.

Decía Mozart: “Ni una inteligencia sublime, ni una gran imaginación, ni las dos cosas juntas forman el genio. Amor, eso es el alma del genio”. A su vez, Schubert afirmaba: “Mis creaciones son fruto del conocimiento, de la música y del dolor”.

¡Viva la música!

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