ESPONTÁNEA RECOMPENSA

Antojos
Columnas
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El hombre no debe jamás proponerse las riquezas por recompensa de sus acciones.

Periandro

Cuando tenemos un buen día es posible que queramos celebrarlo; y cuando tenemos un mal día es probable que también busquemos algún tipo de regalito o recompensa que nos ayude a sentirnos mejor. Cuando nos sentimos contentos quizá tengamos antojo de comida chatarra, de esas que solo dejamos para días especiales. Y cuando pasamos por un mal momento tal vez sea mucho más reconfortante una barra de chocolate.

Decidir qué antojito se adapta mejor al momento puede parecer algo espontáneo, pero una nueva investigación sobre los regalos que nos damos a nosotros mismos, dirigida por Annelie J. Harvey y Suzanna E. Forwood, de la Universidad Anglia Ruskin en Cambridge, Reino Unido, sugiere que estas decisiones podrían ser menos espontáneas de lo que se cree.

Para este estudio las expertas pidieron a 280 adultos residentes en el Reino Unido y reclutados a través de internet que imaginaran un día bueno, uno malo y uno normal en el trabajo.

Después de imaginar su día tenían que responder a preguntas sobre la probabilidad de darse un pequeño regalito o antojito de diferentes maneras: tomar una bebida alcohólica, pedir comida para llevar, comer chocolate, comprar por internet o darse un baño de burbujas. El grupo también tenía que comentar sobre lo merecido que consideraban darse un antojito, sus niveles generales de autoestima y sus hábitos alimenticios.

Cuando las personas se imaginaron teniendo un mal día en el trabajo eran significativamente más propensas a regalarse un antojito que después de tener un día normal. En comparación con este grupo de control, eran aproximadamente 30% más propensas a querer una bebida alcohólica, chocolate o un baño de burbujas, y más propensas a querer comprar comida para llevar o chatarra.

Autorrecompensa

Por otro lado, imaginar un buen día solo aumentaba el deseo de una cosa: comida para llevar o chatarra. De hecho, la comida para llevar era el único capricho que la gente quería después de un buen o un mal día, lo que significa que se utilizaba tanto para celebrar como para consolarse. El equipo de investigación no observó un patrón claro en la autorrecompensa con las compras en línea: aunque las personas manifestaron un interés ligeramente mayor después de un buen o un mal día estas diferencias no eran estadísticamente significativas, quizá porque las compras online son ahora tan habituales que han dejado de considerarse como un capricho.

Es importante destacar que los resultados se mantuvieron incluso después de tener en cuenta factores como la edad, el género, la autoestima o los hábitos alimenticios. Sentirse merecedor hacía que las personas fueran ligeramente más propensas a elegir algunos caprichos (especialmente comida para llevar y chocolate) y las mujeres eran más propensas que los hombres a elegir un baño con burbujas, pero lo que más importaba seguía siendo lo bien que les había ido durante el día.

En resumen, lo que las personas eligen como antojito no es aleatorio. Después de un mal día los participantes preferían experiencias reconfortantes y efímeras, como el chocolate, el alcohol o un baño, mismas que pueden ofrecer un alivio inmediato, mientras que los días buenos les empujaban a desear una recompensa. La comida para llevar era única, según el equipo, porque combina el confort con la comodidad, eliminando el esfuerzo de cocinar y proporcionando placer y recompensa al mismo tiempo.

Creo que no importa si tienes un buen día, uno malo, uno promedio; si se te antoja algo y está dentro de tus posibilidades, siempre es una buena idea dártelo o compartirlo con alguien más. Y tú, ¿qué tanto te consientes?

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