LAS BASES IDEOLÓGICAS DEL TRUMPISMO

“Endeudamiento creciente del Estado norteamericano”.

Trumpismo
Columnas
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Si usted quiere leer un ensayo político de alto nivel para estas vacaciones de Semana Santa le recomiendo fuertemente la lectura de The Age of Entitlement, de Christopher Caldwell, uno de los intelectuales conservadores más notables de la escena cultural contemporánea en Estados Unidos.

Ahí Caldwell rastrea la insatisfacción que dio lugar al trumpismo hasta los años mismos de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos.

De acuerdo con el autor, fue la irritación de la población blanca con la imposición de medidas de equidad racial desde el Estado lo que ocasionó un resentimiento contra toda política progresista. No era que molestara la lucha contra el racismo sino que fuera el gobierno federal quien impusiera normas obligatorias a todos los individuos y empresas. En otras palabras, leyes que no estaban asentadas en costumbres previamente socializadas produjeron repudio masivo y empezaron a calentar los ánimos de movimientos radicales en sentido contrario.

El recuento no se queda ahí: de la misma década de 1960, cuando se dio la lucha por los derechos civiles, viene también —siempre según Caldwell— la corrección política de las luchas de género. El feminismo que descalifica al hombre por el mero hecho de serlo, la introducción de un vocabulario políticamente correcto y nuevamente impuesto como obligación desde el Estado también enardeció a los viejos conservadores, que hubieran aceptado un cambio progresivo si no hubiera emanado de las directrices estatales, sino de dinámicas sociales propias. La vida sexual de los norteamericanos cambió profundamente, no se diga la dinámica y el trato entre hombres y mujeres, así como la irrupción de identidades sexuales tan disruptivas para la época como la homosexualidad y las personas transgénero.

Camino

Otro aspecto que enfureció a la derecha norteamericana en esos años fue el revisionismo histórico. Las nuevas tendencias historiográficas ya no buscaban destacar los elementos comunes que daban cohesión e identidad a los estadunidenses, sino que los separaban por su origen étnico. Además, prácticamente hacía irreconciliables sus demandas. No podían convivir los indígenas nativos americanos, los afroamericanos, la población de origen asiático, los latinos o hispanos, y otros tantos, con los descendientes de países europeos.

Peor aún, en esa perspectiva académica a veces las minorías sí podían y debían convivir para organizarse en una lucha contra los europeos blancos opresores. En otras palabras, de ser los héroes de la historia norteamericana, la población blanca se convirtió en el malo de la película.

Todas estas tendencias se irían combinando a lo largo de los años con el endeudamiento creciente del Estado norteamericano, por lo que empezó a faltar el dinero para la infraestructura de servicios públicos antes considerados esenciales. Dicho de otro modo: si anteriormente se gastaba el dinero del presupuesto en escuelas y transporte público para todos, ahora se empleaba en las causas políticamente correctas ya descritas.

Los beneficiarios del reparto fiscal pagado por todos ya solamente eran las minorías, a decir de la población blanca conservadora. Todo lo anterior preparó el camino para la irrupción de una figura como Donald Trump, quien finalmente se hizo del poder en el Partido Republicano y después en el país.

Todo esto es la versión sintética, pero lo invito de verdad a leer este libro para insertarse en esta polémica fascinante y empezar a comprender mejor el trumpismo.

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