Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos.
Aristóteles
La mente es algo muy curioso: pareciera que se enciende cuando estamos despiertos y se apaga cuando estamos dormidos. Sin embargo, hay estados en los que podemos estar medianamente conscientes o donde tenemos un pequeño lapso entre la conciencia y la inconsciencia. ¿Aun así estar despiertos necesariamente significa estar conscientes de algo?
Esta pregunta se la realizó Esteban Munoz-Musat en la Universidad de la Sorbona, en Francia, y con esta duda por delante él y su equipo se dieron a la tarea de estudiar el tema.
En un estudio reciente publicado en PNAS, Munoz-Musat y su equipo reunieron a 62 participantes y les realizaron distintos estudios para saber si somos capaces de estar despiertos y aun así tener de repente una mente en blanco o bien tenerla vacía.
Para este experimento los investigadores analizaron los resultados de distintos electroencefalogramas (EEG) del cerebro de los participantes, que les fueron realizados mientras hacían una serie de pruebas de atención sencillas.
En algunos instantes, por ejemplo, debían presionar un botón cada vez que veían un dígito o una cara, mientras que en otros debían abstenerse de presionarlo cuando veían un número tres o una cara sonriente.
Cada 40 a 70 segundos también se les preguntaba a los participantes sobre su estado mental inmediatamente antes de esta indicación: si su mente estaba concentrada en la tarea, distraída (con la mente en blanco) o si no recordaban nada. El equipo analizó la actividad cerebral y el desempeño de los participantes en las tareas durante los periodos en que comentaron que podían experimentar diferentes estados mentales.
Frontera
Este análisis les permitió identificar diversas evidencias que apoyan la idea de que los lapsos de memoria (o bloqueo mental) sí ocurren y representan un estado mental distinto. Un hallazgo fue la asociación entre los lapsos de memoria y una ralentización del comportamiento: los participantes tardaron más en reaccionar y cometieron más errores.
También se observaron cambios significativos en la conectividad cerebral y el procesamiento sensorial durante los lapsos de memoria, e incluso un cambio hacia una actividad similar a la del sueño en ciertas partes del cerebro.
Aun así, incluso cuando los participantes afirmaron haber tenido un lapso de memoria, siguieron respondiendo en su mayoría a las indicaciones visuales. “Por lo tanto, si bien los lapsos de memoria reflejan un estado más cercano al sueño, siguen ocurriendo dentro de un estado de vigilia global, tanto desde una perspectiva conductual como fisiológica”, concluye el equipo.
La investigación ha puesto en tela de juicio la idea de que existe una frontera clara entre los estados conscientes e inconscientes —comentan los expertos— como, por ejemplo, el hallazgo de indicios de procesamiento consciente durante el sueño.
Ahora sugieren que lo contrario también es posible: que tengamos periodos de vigilia sin ningún contenido consciente. Como resultado de sus hallazgos, “sostenemos que los lapsos mentales podrían representar un fallo en los mecanismos de acceso consciente, lo que resultaría en una auténtica interrupción en el flujo de contenido consciente”.
Todavía quedan muchas preguntas por responder, sobre todo cuánto tiempo pueden durar los lapsos mentales. Pero los hallazgos sin duda desafían la creencia común de que mientras estamos despiertos nuestra mente siempre está ocupada con algo.
Y a ti, ¿se te va seguido la mente a tonalidades de blanco?

