EL CASO NETANYAHU

“Es impresionante su capacidad de sobrevivir”.

Netanyahu
Columnas
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En esta era de los hombres fuertes, como le llamó Gideon Rachman, editor de la sección internacional del Financial Times, hay una figura que destaca por su éxito: Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel.

Netanyahu, mejor conocido por sus electores como Bibi, ha sido diagnosticado como políticamente muerto en infinidad de ocasiones. Es impresionante su capacidad no solo de sobrevivir sino de reposicionarse exitosamente una y otra vez, en lo electoral y lo gubernamental.

Estamos hablando de un político formado por su padre, uno de los intelectuales e historiadores más importantes de Israel, de modo que pocos como Bibi son tan conscientes de la historia del pueblo judío. Además, Netanyahu es un veterano del Ejército israelí, donde siguió el ejemplo de su hermano, a quien terminaron matando en cumplimiento de su deber durante el servicio militar.

Finalmente, Netanyahu es un ingeniero nada menos que del MIT, probablemente la mejor universidad en temas tecnológicos de todo el planeta.

En suma, no hablamos de un político improvisado sino de un estadista formado en todos los órdenes, educado en Estados Unidos y plenamente consciente de la historia y la geopolítica. Precisamente por ello sorprenden muchas de sus acciones.

Bibi ha tenido éxito, como ya decíamos, en levantarse electoralmente una y otra vez, imponiéndose tantas ocasiones a sus oponentes que ya es el primer ministro de mayor duración en el cargo durante toda la historia de Israel. Partidos y coaliciones se han unido para derrotarlo sin conseguir sacarlo de la jugada. Incluso, según confiesa el propio Netanyahu en sus memorias, presidentes estadunidenses como Clinton y Obama se esforzaron por tumbarlo del puesto. Tampoco lo consiguieron.

Habilidad política

Son cada vez más los aspectos presuntamente oscuros en la gestión de Bibi. Acusado varias veces de corrupción, de intentar la destrucción del Poder Judicial y de haber ignorado la información de inteligencia que advertía del ataque de octubre 7, son algunas de las lindezas que le cuelgan sus enemigos. Sin embargo, con todo y eso a cuestas, Netanyahu ha podido tripular a Trump de tal modo, que lo acompaña en todas sus aventuras militares contra Irán.

Nadie puede acusar a Netanyahu de pasar por alto los intereses de Israel en el exterior, o de fallar en su promoción. Mientras Europa se aleja cada vez más de Estados Unidos, Netanyahu obtiene una intensificación de su cercanía con el gobierno trumpista y hasta una alineación de objetivos entre los dos países.

No es buena idea, entonces, apostar contra Netanyahu. Intelectuales del movimiento MAGA, como Victor Davis Hanson, afirman sin pudor que hoy Estados Unidos tiene un solo aliado en el mundo y es Israel. Pero sigue preocupándome el balance final de la guerra en Irán. Hoy parece que les ha ido bien en esa incursión militar a Estados Unidos e Israel, pero la prensa ya filtró que Trump solicitó al Congreso 200 mil millones de dólares extra para el esfuerzo bélico. Va quedando claro que el cálculo del costo del ataque a Irán no se hizo adecuadamente. Ni en sentido financiero ni político ni bélico. ¿Será posible que Estados Unidos haya vuelto a cometer el mismo error que con Irak hace más de dos décadas? Entrar en una guerra sin un plan de salida ya es un error de manual para estudiantes.

Lo asombroso es que el costo lo estaría cargando completamente Trump. Pareciera que, en lugar de beneficiarlo, el ataque a Irán lo destruirá en la elección intermedia de este año. Netanyahu, en cambio, puede plantarse ante sus electores israelíes y decir que él ha cumplido con garantizar su seguridad. Es asombrosa su habilidad política para salir victorioso incluso de los desastres. El populismo militar es mucho más eficaz que la variante tradicional latinoamericana. No perdamos de vista a Netanyahu, pues hombres como él están moldeando el nuevo orden mundial.

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