Es una de muchas aprehensiones que han hecho las autoridades federales, pero resulta muy significativa porque se ejerció contra un importante político de Morena, quien estaba usando el cargo de presidente municipal para extorsionar a las empresas del municipio de Tequila.
El pasado 5 de febrero el secretario federal de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, dio a conocer que en el marco de la Operación Enjambre, que empezó en el Estado de México y busca eliminar redes de complicidad de gobiernos municipales con el crimen organizado, detuvo al presidente municipal de Tequila, Jalisco, Diego Rivera Navarro, así como a sus directores de Seguridad Pública, Catastro y Predial, y Obra Pública.
“Estas acciones se realizan en el marco de la estrategia nacional contra la extorsión y el combate a la corrupción instruida por la presidenta Claudia Sheinbaum”, señaló García Harfuch.
No es poca cosa la decisión de proceder contra un político de Morena. Rivera Navarro buscó extorsionar a la empresa José Cuervo; le clausuró una planta de tequila por negarse a pagar un incremento de 20 veces en el impuesto predial acompañado de intereses moratorios y multas por 60 millones de pesos. Las autoridades estatales y federales tuvieron que intervenir para frenar la clausura y la extorsión.
El alcalde también se apropió del Museo Nacional del Tequila para utilizarlo como residencia y oficina. Incluso ordenó que se le hicieran modificaciones sin permiso del Instituto Nacional de Antropología e Historia, pese a ser un monumento histórico.
El partido Morena de Jalisco emitió un comunicado el mismo día de la aprehensión en el cual indicó que “es un movimiento que cree y defiende el Estado de Derecho. En este, y en cualquier caso, nuestra posición es clara y consistente: nadie está por encima de la ley”.
Para que el partido emitiera esta declaración, sin embargo, influyó mucho que la detención hubiese sido ordenada por un gobierno federal morenista. De haber sido una administración de otro partido seguramente habría descalificado la acción como un abuso. Morena en Jalisco había aceptado todos los abusos del alcalde. Respaldó su extorsión a José Cuervo; rechazó, también, la intervención de las autoridades estatales, encabezadas por el gobernador Pablo Lemus, de Movimiento Ciudadano, para reabrir la planta.
Relevancia
Deja buen sabor de boca que las autoridades federales hayan actuado contra el alcalde. Nos hemos acostumbrado a que las autoridades castiguen los abusos de los funcionarios de otros partidos, pero no los de Morena.
Los gobiernos de la Cuarta Transformación han protegido a sus amigos y perseguido a sus adversarios. El expresidente López Obrador resguardó a su mentor, Ignacio Ovalle, director de Segalmex, cuando la institución sufrió un fraude multimillonario.
Sucedió lo mismo con Francisco Garduño, director del Instituto Nacional de Migración, cuando se produjo el incendio de un centro de detención ilegal de migrantes en Ciudad Juárez, el 27 de marzo de 2023, en el que murieron 40 extranjeros indebidamente recluidos.
López Obrador no solo le permitió permanecer en el cargo, sino que la presidenta lo nombró después director de los Centros de Formación para el Trabajo, una dependencia de la Secretaría de Educación Pública.
Ser miembro de Morena se había convertido en una protección para violar las leyes. Por eso es tan importante que las autoridades federales hayan detenido al alcalde Rivera por un intento de extorsión.

