EL AGENTE SECRETO: MEMORIA Y RESISTENCIA EN CLAVE DE ENIGMA

El agente secreto
Columnas
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Hay películas que no parecen hechas sino soñadas. El agente secreto (“The Secret Agent”, 2025), escrita y dirigida por Kleber Mendonça Filho, pertenece a esa estirpe. Ambientada en el Brasil de 1977, en plena dictadura militar, se mueve entre el thriller político, la sátira y el melodrama íntimo. No explica, sugiere. El espectador debe leer entre líneas, como sus personajes, y aceptar una lógica que a veces roza lo onírico.

Wagner Moura encarna a Armando, alias Marcelo, un viudo que regresa a Recife con identidad falsa mientras intenta huir del país con su hijo y desenterrar el pasado de su madre desaparecida. Moura compone un protagonista contenido, de mirada alerta y tristeza apenas disimulada. Marcelo mide cada palabra porque sabe que alguien puede estar escuchando. En ese mundo la violencia es rutina y la corrupción, paisaje.

Desde su secuencia inicial en una estación de servicio, con un cadáver cubierto por cartón y policías más interesados en sobornos que en justicia, la película fija su tono. Hay ecos de Franz Kafka y Luis Buñuel en esa mezcla de absurdo y amenaza. La aparición de If You Leave Me Now, de Chicago, funciona como contrapunto emocional, revelando el miedo y la nostalgia bajo la calma del héroe.

El relato se abre a una galería de personajes memorables, entre ellos dona Sebastiana, interpretada por Tânia Maria, y un par de sicarios que oscilan entre lo brutal y lo patético. Un hallazgo grotesco, una pierna en el vientre de un tiburón, deriva en un pasaje fantástico ligado a la leyenda de la Perna Cabeluda, código clandestino para alertar sobre redadas policiales. El cine de género se vuelve aquí lenguaje político y memoria cifrada.

Concebida en tiempos del gobierno de Jair Bolsonaro, la película reflexiona sobre cómo el autoritarismo se filtra en la vida cotidiana. Nunca cae en el panfleto. Su núcleo es íntimo: la relación entre Marcelo y su hijo, marcada por la ausencia, conmueve sin sentimentalismo y le da espesor humano al trasfondo histórico.

El agente secreto es una obra ambiciosa y singular. Puede desconcertar por su estructura fragmentaria, pero en esa apuesta está su fuerza. Es una meditación sobre memoria e identidad y una afirmación del cine como espacio para preservar lo que el poder quiso borrar.

En breve

Título: El agente secreto (2025).

Dirección y guion: Kleber Mendonça Filho.

Elenco: Wagner Moura, Tânia Maria, Gabriel Leone, Udo Kier.

Lo más destacado: La actuación sobria y magnética de Wagner Moura; la mezcla de realismo político y deriva fantástica; su reflexión sobre memoria y dictadura.

Veredicto: Una de las películas del año, ambiciosa, personal y profundamente política sin dejar de ser, ante todo, gran cine, que confirma a Mendonça Filho como una voz mayor.

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