La cuenta regresiva hacia el Clásico Mundial de Beisbol ya comenzó y la selección mexicana se prepara para afrontar el reto con una mezcla que ilusiona: talento probado, experiencia en Grandes Ligas y un antecedente que ya no puede escapar de la memoria: el tercer lugar obtenido en la edición de 2023 marcó un antes y un después para el beisbol mexicano.
Aquella actuación histórica no solo rompió pronósticos, sino que colocó a México en el radar de las potencias tradicionales. Hoy el objetivo es claro: superar ese resultado o, en el peor de los escenarios, confirmarlo.
Y los primeros nombres que se han dado a conocer permiten pensar que ese propósito es más que realista.
Peloteros con recorrido en Major League Baseball comienzan a perfilar el róster final de 30 jugadores. Entre ellos destaca Randy Arozarena, hoy con los Seattle Mariners, un bateador explosivo que combina poder, intensidad competitiva y solvencia defensiva en los jardines. Su presencia garantiza impacto inmediato en juegos cerrados, esos que suelen definir torneos cortos como el Clásico.
Otro nombre clave es Alejandro Kirk, receptor de los Toronto Blue Jays, quien viene de formar parte de una Serie Mundial histórica, consolidándose como uno de los catchers más confiables del circuito. Su manejo del pitcheo y madurez en el plato representan un valor estratégico enorme para una selección que buscará equilibrio entre ofensiva y control del juego.
En los jardines, Jarren Durán, de los Boston Red Sox, aporta velocidad, energía y personalidad. Es un pelotero capaz de cambiar partidos con su agresividad en las bases y responder en momentos de presión dentro de la caja de bateo, un perfil que encaja perfectamente en la dinámica del beisbol internacional.
Infield
El cuadro interior también muestra solidez con nombres como Luis Urías, de los Athletics, y Ramón Urías, actualmente con los Houston Astros. Ambos ofrecen versatilidad defensiva, contacto oportuno y experiencia en escenarios de alta exigencia, un aspecto fundamental en torneos donde cada error se paga caro.
Más allá de los nombres lo relevante es el contexto: México no llegará a dicho torneo con un signo de interrogación, sino como un equipo respetado. La base de jugadores con experiencia en Grandes Ligas, sumada a la confianza adquirida en 2023, construye un entorno favorable. En el papel, la selección mexicana incomodará a cualquiera.
Si el proceso de integración del róster mantiene este nivel y el manager Benjamín Gil logra cohesión temprana, México se presentará en el próximo Clásico Mundial de Beisbol como uno de los legítimos favoritos. El beisbol mexicano ha dado el salto y ahora el reto es sostenerlo en el escenario más grande.
México en el Clásico Mundial
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