EL CÓDIGO DE LA VIDA CONTRA EL SILENCIO: UN SALTO BIOTECNOLÓGICO

VPH UNAM
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En el microcosmos de nuestras células el tiempo no transcurre en segundos, sino en replicaciones. Ahí, de manera silenciosa y a menudo invisible, el Virus del Papiloma Humano (VPH) puede iniciar un diálogo fatal con el epitelio cervical. Durante décadas, la medicina ha intentado interceptar esta conversación antes de que se transforme en el grito del cáncer cervicouterino, una enfermedad que, paradójicamente, es 100% prevenible. Hoy, gracias al ingenio de científicas mexicanas de la UNAM, la frontera entre la vulnerabilidad y la prevención se ha reducido a una pequeña caja portátil y 30 minutos de espera.

El proyecto, liderado por la doctora Tatiana Fiordelisio en el Laboratorio Nacional de Soluciones Biomiméticas para Diagnóstico y Terapia (LaNSBioDyT), no surgió en el vacío: su arquitectura conceptual se forjó en el fragor de la pandemia de Covid-19.

Luego de realizar más de 45 mil diagnósticos con biosensores diseñados en casa, el equipo de la Facultad de Ciencias redirigió su mirada hacia una deuda histórica de la salud pública: el cáncer que cobra la vida de más de cuatro mil mexicanas al año.

La innovación no es solo técnica, es profundamente humanista. Mientras que el Papanicolaou tradicional —una técnica citológica de casi un siglo de antigüedad— busca detectar células que ya han sido dañadas por el virus, el nuevo biosensor molecular apunta a la raíz: el material genético del invasor.

El funcionamiento del dispositivo es una elegante coreografía de biología molecular. Utiliza la hibridación, un proceso donde fragmentos específicos de ADN del virus se unen a sondas diseñadas por las científicas. Es, en esencia, buscar una cerradura específica con una llave maestra de precisión nanométrica.

Muestreo simplificado La propia usuaria toma su muestra con un cepillo similar a un hisopo, eliminando la necesidad del espéculo, un instrumento que para muchas representa una barrera física y sicológica.

Reacción en tiempo real La muestra se deposita en un medio líquido que, en apenas media hora, revela la presencia del virus.

Cromatografía de riesgo El resultado no es un frío informe de laboratorio sino un lenguaje de colores. Un tono advierte sobre las cepas de bajo riesgo; otro, más urgente, señala la presencia de los genotipos 16 y 18, responsables de 65% de los casos de cáncer cervicouterino.

Aliado ideal

Este dispositivo portátil no requiere de infraestructuras hospitalarias complejas ni de personal altamente especializado, lo que lo convierte en el aliado ideal para las clínicas rurales y consultorios periféricos donde la medicina suele llegar tarde.

Más allá de los reactivos y las placas de hibridación, el biosensor de la UNAM enfrenta un enemigo más insidioso: el estigma social. Según cifras del HPV Information Centre, millones de mujeres en México nunca se han realizado una prueba diagnóstica. Las razones son un tejido complejo de miedo, pudor, falta de acceso y, en ocasiones, la prohibición por parte de sus parejas.

“El problema no es técnico sino social y económico”, afirma la doctora Fiordelisio. Al democratizar el acceso y permitir que la toma de muestra sea un acto de autonomía y privacidad, la ciencia mexicana está rompiendo el “espéculo moral” que ha dictado el destino de tantas vidas. La tecnología se convierte así en una herramienta de empoderamiento, permitiendo que mujeres como Jimena, estudiante de posgrado y participante en la validación clínica, sientan que el cuidado de su salud está, literalmente, en sus manos.

Actualmente este biosensor se encuentra en proceso de validación ante la Cofepris. Mientras tanto, la Facultad de Ciencias ya ofrece servicios de detección mediante PCR certificada, el estándar de oro recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La apuesta por este desarrollo nacional es también un acto de soberanía. Al reducir la dependencia de patentes extranjeras y equipos costosos, la UNAM traza el mapa para un futuro donde el cáncer de cuello uterino sea un vestigio del pasado. En este relato de ciencia y compromiso, la detección temprana no es solo un procedimiento clínico; es la diferencia entre un diagnóstico a tiempo y una historia truncada. La ciencia, cuando se viste de empatía, tiene el poder de transformar el silencio del virus en una oportunidad de vida.

VPH: detección UNAM

  • Citas: tienda.fciencias.unam.mx.
  • Lugar: Facultad de Ciencias, Ciudad Universitaria.
  • Sin dolor: tú misma tomas la muestra.
  • Rápido: resultado en 30 minutos.
  • Preciso: Tecnología PCR (estándar OMS).
  • Privado • Seguro • Universitario
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