CONGRESOS LOCALES: EL MAPA DE LA TRANSPARENCIA EN MÉXICO

“Cuando la información se oculta, la representación pierde sentido”.

Congresos locales
Columnas
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La transparencia en el Poder Legislativo no es opcional: es la base de la rendición de cuentas.

Por ello, trimestralmente evaluamos el desempeño de los 32 Congresos locales del país, a partir de distintos indicadores que en una escala de cero a 100 miden el acceso a la información, la publicación de documentos y la rendición de cuentas.

En esta ocasión, el análisis corresponde al periodo de enero a marzo de 2026.

Comenzamos con las buenas noticias.

En la parte alta del ranking dos Congresos alcanzan calificación perfecta: los de Guanajuato y Nayarit, con 100 puntos.

Se trata de Congresos que sí entienden que la ciudadanía tiene derecho a conocer qué pasa en los trabajos legislativos y a involucrarse en las actividades parlamentarias; y, por lo tanto, les brindan toda la información necesaria para ello.

Les siguen Veracruz, con 95 puntos; Baja California, con 92; y Chihuahua, con 87, consolidándose como referentes en transparencia parlamentaria.

En estos casos sí es posible dar seguimiento a las decisiones: publican información indispensable, como gacetas, iniciativas de ley, puntos de acuerdo y calendarios de actividades en comisiones; transmiten sesiones en vivo y mantienen los datos necesarios actualizados. Publican votaciones, asistencias y responden a las exigencias de la sociedad.

Incumplidos

Sin embargo, hay Congresos que siguen incumpliendo con sus obligaciones y limitando el derecho de la ciudadanía a saber.

En la parte más baja del ranking se encuentra de nuevo el Congreso de Morelos, que se mantiene en un rezago crítico.

Le siguen Hidalgo, con 34 puntos, y Campeche, con 39. También se ubican entre los peor evaluados los Congresos de Sonora, Michoacán y Querétaro.

¿Qué está fallando?

En muchos Congresos la ciudadanía no puede saber cómo votan sus legisladores, quién asiste a las sesiones ni qué temas se discuten en comisiones.

Solo nueve Congresos publican sus versiones estenográficas actualizadas; únicamente once publican temas a tratar en reuniones de comisión — el núcleo de la dictaminación—; y solo tres de 32 atienden de manera efectiva las solicitudes de información ciudadana.

Es decir, el proceso legislativo sigue operando, en muchos casos, de espaldas a la ciudadanía.

La transparencia no debe ser solo presencia digital o comunicación en redes sociales, sino acceso real a la información.

Porque cuando la información se oculta, la representación pierde sentido. Y sin transparencia la rendición de cuentas deja de ser una práctica para convertirse en una promesa incumplida.

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