FORO DE DAVOS: ¿HACIA DÓNDE LAS POLÍTICAS DE DEFENSA Y MILITARES?

“México debe estar preparado”.

DAVOS
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Es difícil recordar un evento multilateral que haya tenido un ambiente, desarrollo y desenlace como este que concluyó el día 21 de este mes. Las variables en juego, como la anexión de Groenlandia a Estados Unidos, la verdadera joya de oratoria del primer ministro canadiense Mark Carney, los ríspidos diálogos entre Donald Trump, Emmanuel Macron y Mark Rutte, secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), solo por mencionar unos ejemplos, dieron la nota —y de qué forma— en los medios a nivel mundial.

En un balance preliminar Vladimir Putin, sin haber sido invitado, fue quien obtuvo sonados triunfos diplomáticos y quizá militares.

Por una parte, se profundizó la distancia entre la OTAN y la Casa Blanca. Recordemos que una de las causas explícitas para que Rusia justificara la invasión a Ucrania fue impedir que este país ingrese a la propia OTAN y, posteriormente, a la Unión Europea. En lo que incluso se puede clasificar como una discusión, el presidente Trump expresó que sin Estados Unidos dicha estructura multilateral militar “no es nada”. A lo que Rutte contestó que sin aliados en la Segunda Guerra Mundial ese país no hubiera podido vencer a la Alemania nazi.

Y, por otro lado, también resultó que las divisiones manifestadas entre Canadá y Estados Unidos llegaron al extremo de que el gobierno de Ottawa dio a conocer que cuenta con un estudio militar con el hipotético e inaudito escenario de una invasión de su vecino del sur.

Considerando que ambos países son los únicos socios de la OTAN en el continente americano, eso implicaría sin duda una severa ruptura y, en consecuencia, un irreversible proceso de debilitamiento de la Alianza Atlántica, lo que de nueva cuenta sería un formidable éxito para Putin y el curso de la invasión a Ucrania, que está por cumplir cuatro años el próximo 24 de febrero.

Variable

Ahora bien, hasta el momento los dos países norteamericanos siguen siendo nuestros principales socios comerciales, pero el escalamiento público de las diferencias entre Washington y Ottawa es una variable muy preocupante para la hipotética continuidad del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC).

En esos términos, observar y analizar desde nuestro país las derivaciones del Foro de Davos es una completa y absoluta necesidad para, así, estar en condiciones de prevenir y procesar de la mejor manera la probable finalización del TMEC.

Más allá de las posturas razonadamente optimistas desde México, lo real es que la profundización de las diferencias mostradas en público por el premier de Canadá y el presidente de Estados Unidos son una variable negativa.

Hubo otras circunstancias no menos delicadas por la amenaza de Trump al presidente francés, Emmanuel Macron, de imponer ¡200%! de aranceles a las importaciones de vinos y champán, aunque hacia el final del foro anunció que las medidas para el comercio exterior de su país no se aplicarían de inmediato.

No obstante, puede concluirse que la cita en Davos resultó un punto de quiebre entre el multilateralismo, la globalización y, sobre todo, la constante cooperación entre las democracias liberales ante las arremetidas de Rusia y China, incuestionables potencias georregionales.

Así las cosas, México debe estar preparado desde ahora —como se apuntó más arriba— para procurar que los efectos negativos de este reacomodo del (des)orden mundial no nos tomen por sorpresa ni los resultados negativos impacten, en primera instancia, en nuestra estabilidad económica, nuestro comercio internacional y nuestra diplomacia.

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