Platiqué con Gaby Jiménez, diputada federal y vicecoordinadora de Morena en la Cámara de Diputados, una mujer que forma parte de una generación que no solo llegó a los espacios de poder sino que hoy los ejerce con una visión clara de cambio y cercanía con la gente.
México vive un momento clave en la participación política de las mujeres. Como ella misma lo señala, “pasamos de votar a gobernar”, una idea que resume décadas de lucha y que hoy se traduce en una presencia cada vez más sólida en la toma de decisiones.
Sin embargo, este avance no significa que los retos hayan desaparecido; por el contrario, implica una nueva responsabilidad: construir políticas públicas que respondan a las realidades de las mujeres.
Desde su experiencia, Jiménez es clara sobre el momento que vive el país: hoy hay más mujeres en el poder, pero el siguiente paso es consolidar esa presencia con resultados. En sus palabras, “no basta con llegar, ahora tenemos que llegar para transformar, tenemos que hacer leyes para mujeres, tenemos que hacer presupuestos para mujeres, tenemos que hacer políticas públicas para mujeres”.
El reto ya no es solo abrir espacios, sino ejercerlos con impacto real.
Gestión cotidiana
Uno de los ejes más relevantes de su trabajo está en el territorio. En Azcapotzalco, donde mantiene contacto permanente con la ciudadanía, impulsa acciones concretas enfocadas en las mujeres.
Como ella misma comparte, “estamos dando muchas pláticas sobre la violencia hacia las mujeres, como la prevención en temas de seguridad, protección civil, jornadas de salud… Estamos acercando también servicios de salud a nuestra alcaldía en Azcapotzalco”. La política, en este sentido, deja de ser lejana y se convierte en una herramienta de gestión cotidiana.
Escuchar a las mujeres es parte central de este ejercicio. Desde su experiencia en territorio Jiménez lo plantea así: “Escuchar a la gente (…) es lo que siempre te llena el corazón y te llena el alma. Hay muchísimas necesidades, por supuesto. Y escucharlos también nos ayuda a buscar respuestas, para poderles presentar soluciones tanto legislativas como de vinculación con el gobierno”.
La representación, entonces, no solo ocurre en el Congreso, sino en la cercanía con la comunidad.
En un país donde la violencia contra las mujeres sigue siendo una realidad, el compromiso es claro: avanzar en derechos, pero también en conciencia social. “Tenemos que seguir erradicando la violencia hacia las mujeres. Debemos abrir espacios como estos para hacer conciencia. También necesitamos ya que los hombres se involucren en estos temas”. La agenda de género no es exclusiva de las mujeres, es una tarea colectiva.
Porque en tiempo de mujeres, gobernar no es solo ocupar un cargo: es escuchar, actuar y responder.

