HAMNET, EL DUELO COMO MATERIA VIVA

Hamnet
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Chloé Zhao vuelve a desplegar su sensibilidad para observar la vida en contacto con la naturaleza, esta vez aplicada a un episodio apenas documentado de la biografía de William Shakespeare. Hamnet imagina el impacto que tuvo la muerte de su hijo en la intimidad familiar y en la gestación de Hamlet, pero evita el camino de la película biográfica tradicional para centrarse en el duelo como experiencia física, emocional y compartida.

Más que una película sobre el origen de una obra es un relato sobre cómo el dolor se infiltra en los cuerpos, en los vínculos y en el paisaje.

Jessie Buckley encarna de manera magistral a Agnes Hathaway como una figura profundamente conectada con la tierra, una mujer observada por su comunidad con recelo y fascinación. Zhao filma esa conexión sin subrayados explícitos, dejando que el bosque, el viento y la luz construyan un entorno sensorial que envuelve al personaje.

El encuentro con Will, que interpreta Paul Mescal, se desarrolla con una ligereza casi lúdica, y la vida familiar en Stratford se presenta como un espacio de afectos cotidianos, juegos y fricciones mínimas que sostienen la parte más lograda del filme.

Durante ese primer tramo Hamnet se impone por su atmósfera y por la delicadeza con que retrata la crianza y el vínculo entre los gemelos Hamnet y Judith. Zhao privilegia los gestos y las rutinas por sobre la progresión dramática, construyendo una intimidad que vuelve más dolorosa la tragedia anunciada. Cuando la muerte irrumpe, sin embargo, la película opta por una representación del duelo frontal y prolongado, guía de forma insistente hacia el sufrimiento. Esto termina por restarle complejidad a una experiencia que pide también silencios.

El filme recupera su fuerza en el tramo final, cuando Agnes asiste en Londres a una representación de Hamlet. Esa secuencia articula con claridad la idea del arte como espacio de transformación del dolor, sin necesidad de explicitarla. Zhao filma el teatro como un organismo vivo que permite una forma distinta de comprensión y cierre, y un encuadre aéreo que dialoga con el inicio en el bosque condensa visualmente el recorrido emocional.

Irregular, pero profundamente conmovedora, Hamnet confirma a Zhao como una cineasta con un talento especial para crear mundos interiores complejos que se reflejan en atmósferas externas ricas. Cuando confía en la imagen y en el ritmo, la película alcanza momentos de gran belleza, pero cuando insiste en explicitar el dolor pierde parte de su potencia. Aun así, deja una resonancia persistente.

En breve

Título: Hamnet (2025).

Dirección: Chloé Zhao.

Elenco: Jessie Buckley, Paul Mescal, Emily Watson, Joe Alwyn.

Lo más destacado: Una atmósfera sensorial construida desde la naturaleza; la interpretación física y emocional de Jessie Buckley; un cierre que piensa el arte como forma de elaboración del duelo; una puesta en escena que privilegia la experiencia por sobre el relato.

Veredicto: Un drama ambicioso y desigual, pero atravesado por momentos de belleza intensa, que explora el duelo no como argumento sino como estado vital.

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