HISTORIAS DEL CLÍTORIS (19)

Historias
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Hoy traigo chismes, noticias, revelaciones, primicias, novedades, acontecimientos, sucesos. Bueno, solo uno que, para mí, vale por mil: Mónica se está enamorando.

Lo percibo en los suspiros que anteceden al apretón contundente de músculos pélvicos que preceden a un baño de ella en mí. Es una revelación, noticia, suceso, primicia, novedad, acontecimiento porque juró que la posibilidad de permitirse volver a sucumbir ante la deliciosa ansiedad del deseo por mente y cuerpo ajenos estaba ya fuera de sus elecciones y de cualquier futuro.

Pero apareció él y con su sonrisa y con su barba y con sus feromonas y con sus manos suaves y fuertes y con su abrazo que nos alebrestó la sangre y con su voz en calma la convirtió en una mujer capaz de enamorarse en los 20 segundos del apretón de manos que responde al saludo “yo soy Mónica, mucho gusto en conocerte”.

Y aunque no tengo aún el gusto de conocer al sujeto objeto de sus estrujamientos vaginales, si es capaz de provocarle a ella tal cantidad de suspiros por minuto, entonces ya no puedo esperar a tener su lengua, sus dedos y su sexo al alcance de mis células y mis terminaciones nerviosas.

Conjuro

Y como escritoras somos y en la búsqueda del texto andamos, no pude evitar escribir un conjuro en forma de confesión y pliego petitorio, porque lo quiero cerca, y lo quiero ya:

“Te invito a mi vida. A construir juntos un amor transparente, donde el respeto, la intimidad y la libertad sean realidad y bandera. Te invito a un amor donde la pasión sea calma y la calma, certeza; un amor de aventuras, donde por igual puedas aullar bajo la luna, que emprender el vuelo hacia la cima de las montañas. Un amor de orgasmos intelectuales, físicos y espirituales, donde la música sea protagonista, hilo conductor, nudo y contexto.

“Te invito a un amor distinto al impuesto por las sociedades. Un amor sin hipocresía ni imposiciones ni batallas de poder ni verdades a medias ni silencios convenientes ni luchas por la última palabra. Un amor sin posesiones.

“Te invito a un amor donde puedas ser siempre tú sin miedo al rechazo; donde tus sueños y tus silencios van a ser apoyados sin juicios ni condiciones. Un amor donde tus excentricidades sean abrazadas con complicidad. Te invito a que seamos, también, lo que tú anhelas.

“Te ofrezco un corazón lleno de este amor que, ahora sé, esperaba por ti sin esperarte; una mente que es como muchas mentes, llena de ideas, posibilidades, futuros; un paquete de emociones que se desbordan en las situaciones adecuadas y se controlan cuando es necesario; un intelecto expansivo que ama la luz, el sonido, las letras, las texturas, la temperatura, la paz, los viajes, la creatividad y los desafíos; unas manos que van a tocarte como a los hallazgos; unos ojos con propensión hacia la belleza; unos oídos ansiosos por escuchar tu música y tu voz; una boca para sonreírte, darte más besos de los que esperabas y pronunciar aquello que te haga sentir, sin dudas, lo que siento por ti.

“Ofrezco, además, un cuerpo con las terminaciones nerviosas entrenadas para percibir cada centímetro de tu piel; un sexo que a veces querrá devorarte entero, y este clítoris narrador de historias dispuesto a escribir las que vaya experimentando junto a ti.

“Te invito a una vida nueva: una vida nuestra”.

Cuando llegue, prometo que lo sabrás.

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