Conversé con Mayra Espino, diputada federal del Partido Verde, en un momento donde la presencia de las mujeres en la política no solo es más visible sino también determinante para redefinir la agenda pública.
Como ella misma señala: “El que estemos representadas como país por una mujer presidenta y haya tantas mujeres en cargos dentro de la política es indicativo de que nuestras voces son necesarias para hacer una democracia más equitativa, más representativa. Y como mujeres tenemos una perspectiva única”.
Desde esa visión su trabajo legislativo se ha centrado en iniciativas concretas que impactan directamente en la vida de millones. “Dentro de mis iniciativas, que son varias, me gustaría resaltar la que me parece muy importante en el sector salud y para nuestros jóvenes: el aumentar la edad mínima para el consumo de alcohol a los 21 años”, explica la diputada Espino.
La propuesta no es menor frente a un problema que comienza a edades cada vez más tempranas: “Hay adolescentes de 13, 14 años que ya están en las fiestas con el consumo de alcohol y todo lo que implica: accidentes, muertes, suicidios por depresiones, lo que impide que los jóvenes tengan un buen desarrollo”.
A la par, Espino impulsa una iniciativa que busca cerrar una brecha histórica en el acceso a la información en salud. “Consiste en que toda la información de salud, y sobre todo la enfocada a la prevención del cáncer de mama, sea traducida a las lenguas indígenas”, señala. La lógica es clara: no se puede prevenir lo que no se conoce; y miles de mujeres en comunidades originarias siguen sin acceso a información vital.
Sin miedos
Otro de los temas que ella ha colocado en la agenda es la regulación de la pirotecnia. “No estamos solicitando la prohibición, pero sí una regularización para evitar justamente accidentes fatales. A cada rato vemos explosiones, muertes, mutilaciones por ese motivo”, explica.
Se trata de una propuesta que busca equilibrio entre la actividad económica de muchas comunidades y la prevención de riesgos que afectan principalmente a niñas y niños.
En materia de seguridad y espacio público su enfoque también es directo. “Metí una iniciativa para armonizar la Ley General de Movilidad para erradicar la violencia contra las mujeres en el espacio público, que destaca la importancia de que las mujeres podamos transitar sin miedos, sin violencia, sin que nos agredan en nuestros trayectos”. Una demanda cotidiana que, sin embargo, sigue siendo una deuda pendiente en muchas ciudades del país.
Su agenda refleja una constante: prevención, acceso a derechos y condiciones dignas para el desarrollo. Y en el fondo, una idea que atraviesa toda su visión: “Las mujeres somos la fuerza del mundo y todo lo que nos proponemos lo podemos lograr”, dice la diputada Espino.
Porque más allá del discurso, lo que está en juego es que estas iniciativas se traduzcan en cambios reales. Ahí es donde la política deja de ser abstracta y se convierte, verdaderamente, en una herramienta para mejorar la vida cotidiana.

