Pocas películas recientes se atreven a entrar en la fe sin convertirla en juicio o caricatura. Los domingos lo hace desde un lugar incómodo y, por lo mismo, profundamente honesto.
Alauda Ruiz de Azúa toma una premisa que podría parecer extrema: una adolescente que decide hacerse monja de clausura, y la transforma en una exploración mucho más amplia sobre la familia, el dolor y las certezas que se tambalean cuando alguien cercano toma un camino incomprensible.
Lejos de centrarse únicamente en Ainara, el personaje principal, la película desplaza su eje hacia quienes la rodean, especialmente su tía Maite, que encarna la resistencia racional frente a una decisión que percibe como una renuncia vital.
Ese giro es clave: aquí no hay heroínas ni villanas claras sino una red de afectos tensionados donde cada personaje cree estar actuando desde el amor, aunque ese amor adopte formas torpes, invasivas o desesperadas. Ruiz de Azúa vuelve a demostrar su habilidad para construir personajes llenos de matices, evitando cualquier tentación de simplificar el conflicto.
El guion se sostiene en una escritura precisa y contenida, que deja espacio para que el espectador complete los silencios. No se trata de explicar la fe, ni siquiera de estar a favor o en contra de la decisión de Ainara, sino de observar qué ocurre cuando las creencias irrumpen en un entorno que no las comparte. En este sentido, la película dialoga con el cine de Yasujiro Ozu sin caer en la imitación: hay una mirada austera, atenta a los gestos mínimos, donde lo cotidiano se vuelve terreno de tensiones profundas. Cada discusión familiar, cada mirada incómoda, suma capas a un conflicto que nunca se resuelve del todo.
En lo interpretativo destaca la contención de Blanca Soroa como Ainara, cuya serenidad desconcierta tanto como inquieta, y la fuerza de Patricia López Arnaiz como Maite, probablemente el corazón emocional del relato.
La puesta en escena acompaña con sobriedad, evitando subrayados, y encuentra en su tramo final uno de los momentos más perturbadores del año, precisamente por su economía de recursos.
Los domingos no busca respuestas sino abrir preguntas. Sobre la libertad, sobre el amor, sobre los límites de la comprensión. Es una película que incomoda porque obliga a mirar de frente aquello que preferiríamos resolver rápido. Y en ese gesto encuentra su mayor potencia.
En breve
Título: Los domingos.
Dirección: Alauda Ruiz de Azúa.
Guion: Alauda Ruiz de Azúa.
Elenco: Blanca Soroa, Patricia López Arnaiz, Nagore Aranburu.
Lo más destacado: Un guion complejo que evita el maniqueísmo; interpretaciones contenidas y profundamente humanas; una mirada lúcida sobre la familia y la fe; un cierre tan sobrio como inquietante.
Veredicto: Una de las propuestas más maduras y provocadoras del cine español reciente, capaz de incomodar sin imponer respuestas.

