Por varios años Jorge Pichardini Quintana se desempeñó, junto con su esposa Luz Adriana Reyes Krafft y con sus hermanos Rodolfo y Javier, en la administración inmobiliaria a través de las empresas Dieboqui y Pichardini Quintana y Asociados.
A inicios de 2024 Pichardini decidió que era momento de intimidar brutalmente a Carlos y Pilar —una pareja de edad avanzada— para despojarlos de cuatro edificios que les administraban.
Pichardini se hizo pasar por integrante de La Unión Tepito y amenazó, a través de diversas líneas de teléfono, a sus clientes con secuestrar a sus nietas si no renunciaban a sus propiedades. Por un análisis de inteligencia se logró vincular dichas líneas de teléfono a Pichardini Quintana y a su asistente Mayra “N”, quien actualmente también está prófuga.
Carlos y Pilar buscaron ayuda legal en Sabag, Becker & Gerrit-Cohen, donde dos de sus socios, Rubén Moya Bocanegra y Carlos Rodrigo Pastrana Moreno, comenzaron a trazar una ruta crítica para recuperar los inmuebles despojados por Pichardini, su asistente Mayra “N” y su esposa Reyes Krafft.
Después de tres meses de recopilación de datos de inteligencia, el 17 de octubre de 2024, con el apoyo de casi 30 elementos de la Secretaría de Seguridad, lograron recuperar el control de los inmuebles en poder de Pichardini y sus cómplices. Pero Pichardini se peló a España.
Han transcurrido casi seis meses sin que se pueda ubicar a Pichardini. Mientras, Carlos y Pilar, repito, matrimonio de edad avanzada, y su familia completa viven con profundo miedo por las constantes amenazas que reciben por parte de este grupo criminal de administradores inmobiliarios.

