RIGOLETTO Y LA MALEDIZIONE

“Un jorobado cuya vida es desconocida e irrelevante”.

Verdi
Columnas
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Un 11 de marzo, pero de 1851, se estrena en el teatro La Fenice de Venecia la famosísima ópera Rigoletto, de Giuseppe Verdi (1813-1901), con base en un libreto de Francesco Maria Piave. Intentaré exponer la sinopsis de la historia de manera sencilla.

Un bufón del ducado (Rigoletto) no se cansa de burlarse, humillar y destruir famas públicas para darle gusto a su patrón, el Duque de Mantua. El personaje principal es un jorobado cuya vida es desconocida e irrelevante. En una de tantas fiestas de salón, el Duque confiesa a Borsa, un cortesano, que desde hace tres meses corteja a una joven en la iglesia, aunque ella ignora su identidad. Él solo sabe que vive cerca del templo y que recibe visitas de un hombre misterioso.

En medio de risas, burlas y amenazas por tanto libertinaje aparece Monterone, ofendido porque el Duque ha seducido a su hija y le reclama airadamente. Rigoletto se mofa de él al tiempo que Monterone lanza una brutal condena contra ambos (“la maledizione”). Poco después aparece un sicario llamado Sparafucile para ofrecerle a Rigoletto sus servicios, por si acaso. Llega a casa para encontrarse con su hija, Gilda, quien no sabe nada de nada. Ella únicamente sale de su habitación para ir los domingos a misa, acompañada y protegida por su mucama, Giovanna.

Gilda no le confiesa a su padre que un joven apuesto la sigue después de los servicios religiosos hasta su casa.

Habiendo comprado el silencio de Giovanna, el Duque se introduce en la habitación de Gilda y se presenta como un joven estudiante, sin dinero, y de nombre Gualtier Maldé. Para entonces ya están enamorados.

Afuera se escuchan ruidos de cortesanos dispuestos a raptar a Gilda bajo la creencia de que es amante de Rigoletto. De pronto aparece este y le hacen creer que a la que secuestrarán es a la esposa de Ceprano. El bufón goza de la travesura. Le vendan los ojos y es él quien detiene la escalera por la que bajan a Gilda. Poco después se quita la venda y cae en cuenta del engaño. Se han llevado a su hija. “La maledizione” comienza a tomar forma.

Sacrificio

Llegan los cortesanos y le platican al Duque que han raptado a la amante de Rigoletto, pero aquel la reconoce de inmediato y corre a abrazarla. Rigoletto llega poco después y se lleva tremenda sorpresa. El bufón insulta, llora, suplica, alucina. Y viene la venganza. Rigoletto le pide a Gilda le acompañe a la posada donde Sparafucile recibe al Duque, quien corteja a la hermana del sicario, Maddalena. Gilda no lo puede creer, se deprime, mas no deja de sentir un profundo amor por el Duque.

Mientras tanto, Rigoletto cierra el trato con Sparafucile a fin de cobrar venganza y ultimar al desenfrenado amante. Maddalena le suplica que no lo mate. Que ejecute al propio Rigoletto cuando vaya a recoger el supuesto cuerpo del Duque. Al sicario le entra un aire renovado de honorabilidad y espeta a su hermana que él es hombre de palabra y que no piensa fallarle a su clientela.

Al escuchar todo desde una rendija Gilda decide que será ella la sacrificada y toca la puerta de la posada. Se cubre el rostro y se hace pasar por pordiosera. Maddalena la empuja por la espalda y es recibida por el puñal de Sparafucile.

Cuando Rigoletto llega a la medianoche por el cuerpo de la víctima prometida y se lo lleva, escucha a lo lejos La donna è mobile, melodía que cantaba constantemente el Duque. Piensa que es una alucinación. No puede estar escuchando a ese hombre a lo lejos si lo tiene a sus pies. Y pues no. El cuerpo a su disposición es el de Gilda, su hija, quien pide la perdone y le confiesa que su sacrificio fue por auténtico amor. Fallece y la ópera termina con una brutal expresión por parte de Rigoletto: “Ah, la maledizione!”

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