La tragedia del Tren Interoceánico, apenas un mes después de su “corte de listón”, golpeó en la cara a la Secretaría de Marina y a Andrés Lajous, titular de la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado (ATTRAPI).
El saldo de 14 muertos y muchos hospitalizados parece la consecuencia obvia si se echa un vistazo a la Dirección General de Economía, Información y Regulación Ferroviaria (DGEIR) y la Dirección General de Verificación, Supervisión y Registro (DGVSR), encargadas de regular y revisar la construcción y operación ferroviaria.
Hay demógrafos, jefes de almacén, financistas, en fin, todo un grupo de “expertos” en la materia que hacen difícil creer que les haya podido pasar algo así.
Empecemos por Álvaro Madrigal Montes de Oca al frente de la DGEIR: ingeniero financiero y demógrafo, con experiencia en vivienda y desarrollo inmobiliario y, para rematar, profesor y asesor en la Secretaría de Movilidad de la CDMX.
¿Qué podría salir mal con alguien con tanta experiencia en temas tan relevantes para la regulación ferroviaria?
O qué me dice de Adriana Palacios Mata, directora de Seguridad Ferroviaria, con experiencia en tren ligero y trolebuses, y María de Belén Cortés Pérez, experta en regulación técnica ferroviaria con una sólida trayectoria de cuatro meses en Mextypsa, un año en Ayesa México y seis meses en TYLin. Gran confianza inspira un equipo tan experimentado, ¿o no?
También está Pavel López Medina, al frente de la DGVSR, ingeniero en Transporte, graduado en 2018 con una experiencia de dos años como jefe de Almacén de Grupo Modelo y diez años en proyectos tecnológicos en BECAM Herrera SC, que se dedica a asuntos fiscales y contables, lo que seguramente tiene impresionado al sector ferroviario.
En fin, que resulta muy tranquilizador saber que la supervisión ferroviaria está en manos de profesionales taaan calificados.
Tren o lastre
Para no descarrilarme del tema ferroviario déjeme platicarle que en cuanto al otro gran proyecto de la 4T, el Tren Maya, los números son claros: en 2024 generó ingresos por 275 millones de pesos, pero sus gastos operativos ascendieron a dos mil 837 millones. Y lo que es peor, en solo año y medio de operación ya se acumularon más de 700 millones de pesos en depreciaciones. Es como si estuvieran “acabando” con el tren, sin pasajeros y sin sentido.
Las pérdidas al tercer trimestre de 2025 ya suman dos mil 600 millones de pesos y para 2026 se proyecta gastar otros 30 mil 774.1.
Estilo mata carita
Pero además del Tren Maya la 4T también presume en la Fitur a sus funcionarios. Con toda la austeridad de la que son capaces, se vio a Quirino Ordaz Coppel, embajador de México en España, y a Josefina Rodríguez, secretaria de Turismo, en un partido del Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Sencillitos y bien chambeadores.

