Hace unas semanas un amigo me recomendó una banda: Angine de Poitrine. Y vaya sorpresa me llevé cuando los vi y escuché. Primero intenté dar forma a sus atuendos, pues me recordaron a los cascos que usaba Daft Punk para dar vida a sus personajes, pero ese fue el primer error: no se pueden clasificar ni sus atuendos ni su imagen, su concepto o su música. Y esta es la magia del dúo canadiense.
En un momento donde la música parece pasar por mil filtros de perfección antes de llegar a nuestros oídos y una batalla contra las creaciones con Inteligencia Artificial (IA), encontrarse con la propuesta de Angine de Poitrine es como recibir un respiro de tantos artistas y bandas mainstream sin propuestas originales.
En un mundo sobresaturado de información y perfección, a la gente le gusta refugiarse en lo absurdo y, ¿qué es más absurdo y disruptivo que ver a dos tipos disfrazados con polka dots mientras tocan ritmos caóticos?
Su sonido no busca complacerte sino mantenerte en tensión. Entre guitarras microtonales y loops que se niegan a cerrar, construyen una mezcla de performance y mantra que se siente como si el mecanismo de un reloj se hubiera vuelto loco, pero de alguna manera siguiera funcionando; casi de otro planeta.
Acto de resistencia
Me encanta que no buscan el virtuosismo vacío. Khn maneja una guitarra de doble mástil modificada, que escupe notas que parece que están fuera de lugar, mientras Klek deconstruye la batería con un ritmo que parece pelearse consigo mismo. Y esto es lo que los hace sumamente especiales, pues no están intentando lucirse: están forzando a que el sistema se adapte a su sonido. Es un caos bordado que se ha vuelto contagioso.
Lo más irónico es que esta rareza, que debería ser “indigerible” para el mainstream, se viralizó. Han pasado de tocar en lugares brumosos de su natal Canadá a los grandes festivales de jazz de Montreal y Rennes. Y lo hicieron sin suavizar ni una sola arista de su propuesta.
En un mundo que nos entrega todo masticado y genérico, que algo tan “bizarro” y difícil de domesticar encuentre su lugar es un acto de resistencia que merece los aplausos.
A pesar de que se les etiqueta como math rock o rock experimental, esas palabras se quedan cortas para describir lo que representan y lo que crean. Angine de Poitrine parece ser ese “error” de la matrix que no pide permiso para existir. Y como vi en un comentario de Reddit: “¡Espero que disfruten su estadía en este planeta!”

