MARCADA ATENCIÓN

Parpadeo
Columnas
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Sin una atención selectiva 
la experiencia sería un completo caos.

Daniel Goleman

Todos parpadeamos: lo hacemos de manera automática y nadie lo pensamos. De hecho, en promedio un adulto parpadea entre diez y 20 veces por minuto. Esto significa que relativamente 10% del tiempo que pasamos despiertos lo hacemos con los ojos cerrados y esto no solo es curioso sino que también puede ser hasta irónico.

Ahora bien, un nuevo estudio publicado en Trends in Hearing sugiere que los patrones de cómo parpadea una persona pueden cambiar dependiendo de qué tanto le ponen atención a alguien y cómo lo están escuchando.

Para llegar a esta conclusión, Penelope Coupal, sicóloga de la Universidad de Concordia en Montreal, Canadá, y sus colegas realizaron dos estudios. En el primero, la autora y su equipo pidieron a 21 adultos participantes que se pusieran lentes de seguimiento ocular. Estos lentes estaban equipados con cámaras que monitoreaban el parpadeo, mientras los participantes escuchaban una serie de frases cortas.

Sin embargo, estos clips de audio fueron modificados para que contuvieran diferentes niveles de ruido blanco. Esto significaba que algunas frases eran más fáciles de distinguir y comprender que otras; después los voluntarios tenían que intentar repetir cada frase.

Terminando, el equipo analizó la frecuencia y el momento en que los participantes parpadeaban. Encontraron muchas variaciones entre los distintos participantes: algunos parpadeaban solo diez veces por minuto, mientras que otros lo hacían 70 veces por minuto. Sin embargo, también encontraron algunos patrones generales claros en el parpadeo. La frecuencia de parpadeo era menor mientras se reproducían las frases, en comparación con antes y después. Y cuando había más ruido blanco, lo que dificultaba la comprensión del discurso, la disminución de la frecuencia de parpadeo era especialmente notoria.

Indicador

A continuación, los investigadores realizaron un segundo estudio con 28 participantes, muy similar al primero, pero este incluía más frases que el primero y en esta ocasión se varió el nivel de iluminación de la sala, es decir, esta podía ser oscura, con iluminación media o brillante.

Los resultados de este estudio replicaron los del primero y el nivel de iluminación no influyó. Una vez más, estos resultados indicaron que cuando los cerebros de los participantes tenían que esforzarse más para comprender las frases, y tenían que poner más atención, es decir, cuando la carga cognitiva era relativamente alta, parpadeaban menos.

Los expertos señalan que parpadear implica perder temporalmente información visual. Y hay pruebas de que los parpadeos están sincronizados para garantizar que nuestro cerebro sea capaz de procesar continuamente la información visual.

Pero, ¿por qué la interrupción de las señales auditivas afecta al parpadeo? Si los parpadeos interrumpen la atención y el procesamiento en general, minimizar el parpadeo podría garantizar “un procesamiento cognitivo ininterrumpido durante los momentos críticos de escucha”, concluye el equipo. También señalan que algunos datos del segundo experimento sugieren que a los participantes que parpadeaban más les resultaba más difícil comprender las frases que habían sido más interrumpidas con ruido blanco.

Aunque los expertos señalan que su estudio tiene algunas limitantes, también aseguran que si futuros estudios respaldan la idea de que la frecuencia de parpadeo de una persona puede ser un indicador preciso del nivel de exigencia cognitiva que supuestamente conlleva una tarea, la frecuencia de parpadeo podría utilizarse como una medida sencilla de ello en siguientes estudios, además de servir como guía para saber cuánta atención y concentración está prestando otra persona a lo que estamos diciendo.

Y tú, ¿has pensado en cuánto parpadeas al poner atención?

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