En el marco del Tercer Encuentro de Fotografía y Feminismos “Nos vemos en las rejas”, que impulsa la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, conversamos con Lizbeth Ramírez, responsable del Museo Archivo de la Fotografía (MAF), y Mariana Gómez Godoy, directora de Patrimonio Histórico, Artístico y Cultural.
Y es que se lanzó una convocatoria que apuesta por la fotografía y el feminismo como herramientas de reflexión colectiva, visibilización y empoderamiento de las mujeres en el espacio público.
—¿Cuál es el principal objetivo de esta convocatoria en el ámbito del feminismo?
—El objetivo central —dice Ramírez— es generar un espacio de encuentro. Queremos reunir a artistas, curadoras, fotógrafas y agentes culturales para dialogar, reflexionar y debatir desde el feminismo. El museo deja de ser solo un espacio contemplativo para convertirse en un lugar vivo, donde podamos cuestionar en qué momento histórico estamos como mujeres, cuál es nuestro lugar en la sociedad y cómo seguimos rompiendo esquemas. El arte siempre ha sido una vía de expresión, pero hoy buscamos que también sea un espacio de llegada, reconocimiento y posibilidad para todas.
A su vez, Gómez responde que “esta convocatoria forma parte de una apuesta política por el encuentro colectivo. No es solo una exposición, sino un proceso que incluye charlas, talleres y trabajo curatorial colaborativo. Apostar por la colectividad es fundamental frente a la lógica individualista que ha predominado en el arte”.
—¿Qué distingue a este tercer encuentro de los anteriores?
A juicio de Ramírez “la respuesta de la comunidad ha sido impresionante desde el inicio. En los encuentros previos tuvimos decenas de actividades y una participación muy activa. En esta tercera edición ampliamos el encuentro a marzo, abril y mayo, porque el feminismo no puede limitarse a un solo mes. Además, salimos al espacio público, a las rejas, para que el diálogo llegue a más personas”.
—El lema “Nos vemos en las rejas” es muy poderoso. ¿Qué mensaje quieren transmitir?
—Las rejas —señala Gómez— representan el espacio público, lo cotidiano y lo accesible. Llevar la fotografía feminista a las calles es una decisión política: hacer visibles estas narrativas para todas y todos. Es decir, que las discusiones feministas no son privadas ni marginales sino parte del debate público.
—¿Por qué es importante que este encuentro esté pensado desde la mirada de las mujeres y los feminismos?
—Porque históricamente —añade— las mujeres hemos sido excluidas de los relatos oficiales del arte y de la fotografía. Partir desde los feminismos es reconocer esa ausencia y el trabajo de muchas mujeres que han abierto camino. No es un gesto simbólico, es una postura política.
También es, complementa Ramírez, “una forma de generar espacios seguros y de confianza. Cuando las mujeres crean y dialogan entre pares surgen otras narrativas y formas de acompañamiento. No se trata de aislar sino de fortalecer voces que después ocupan el espacio público”.
—Finalmente, ¿qué significa para ustedes exponer desde el feminismo?
Significa, indica Ramírez, “sororidad, poder y debate, es decirles a las creadoras, consolidadas o emergentes, que este también es su lugar”, mientras que para Gómez “es un punto de partida político y cultural desde el cual dialogamos, construimos y miramos el mundo desde otras narrativas visuales”.

