MÚSICA PARA INICIAR 2026

Ludwig van Beethoven
Columnas
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Para iniciar bien el año les voy a recomendar algunas obras del repertorio clásico que me parecen imprescindibles, sin más orden o criterio que mi propio gusto y experiencia personal.

Comencemos por las nueve sinfonías de Ludwig van Beethoven (1770-1827), en particular las séptima, novena, quinta y sexta.

Ya que hablamos de nueve sinfonías pasemos a Gustav Mahler (1860-1911). Me inclino por la novena, la sexta, la quinta, la segunda y la primera.

Otro que escribió nueve sinfonías fue Antonín Dvorak (1841-1904) y de él me quedo con la novena (Desde el nuevo mundo) y la octava.

Uno más con nueve sinfonías en su haber es Franz Peter Schubert (1797-1828). Entre ellas destacan La Grande, en do mayor, que fue su novena; la Inconclusa, que es la octava; y la bellísima quinta sinfonía, en especial su segundo movimiento.

Pasemos ahora a conciertos para violín y orquesta. Mucho se repite que son cuatro y solo cuatro los realmente destacados en la historia: los de Beethoven, Johannes Brahms (1833-1987), Felix Mendelssohn (1809-1847) y Piotr Ilich Chaikovski (1840-1893). Sin embargo, yo insisto en que hay que sumar el primero de Max Bruch (1838-1920) y el de Jean Sibelius (1865-1957).

En cuanto a conciertos para piano y orquesta, entre mis grandes favoritos están los cinco de Beethoven, particularmente el quinto, Emperador, el cuarto y el tercero; aunque en el primero de ellos (do mayor), concretamente en su tercer movimiento Rondó, hay elementos que, estoy convencido, fueron parte de la base de lo que más adelante conocimos como el jazz. ¡Escúchenlo y quedarán admirados!

Conciertos raros por el tipo de instrumentos que se combinan son el “triple” de Beethoven (piano, violín, violonchelo y orquesta) y el “doble” de Brahms (violín y violonchelo con orquesta), ambos bellísimos y con una fuerza imponente.

Hablando de conciertos para violonchelo y orquesta, les recomiendo ampliamente los dos de Franz Joseph Haydn (1732-1809) junto con sus dos grandes oratorios: La creación y Las estaciones.

Mozart, Bach, Schumann, Brahms…

Regresando a Mozart, recomiendo sus conciertos para piano y orquesta, en especial sus números 16, 17, 19, 20 (acaso mi favorito), el 21 Elvira Madigan, el 23, 24 y el 27 (el último de la colección).

Del propio Mozart hay otras joyas dignas de ser recomendadas: su concierto para clarinete y orquesta en la mayor K.622, su Misa de coronación. Sé perfectamente bien que me estoy quedando corto, pero es por razón de espacio.

De autores no tan conocidos, les recomiendo las Variaciones Enigma opus 36, de Sir Edward Elgar, en particular la IX Nimrod —simplemente, sublime—. Del compositor francés Héctor Berlioz (1803-1869) tengo tres obras bellísimas que recomendarles: la Sinfonía Fantástica, el oratorio La infancia de Cristo y la ópera La condenación de Fausto.

Volviendo a sinfonías, les recomiendo, de las cuatro de Robert Schumann (1886-1963), la tercera Renana y la primera Primavera; y de las cuatro de Brahms, la última y también sus Variaciones sobre un tema de Haydn, al igual que su increíble Réquiem Alemán.

No me quiero despedir sin referirme a Johann Sebastian Bach (1685-1750). Sus Variaciones Goldberg (en particular, interpretadas por Glenn Gould, en sus dos versiones) son una obra inmortal. Recomiendo al respecto el libro Dieciséis Notas, de Risto Mejide (editorial Grijalbo). Sé que lo gozarán.

En fin. De esto y muchas obras e intérpretes más estaremos comentando a lo largo del año. Por lo pronto, les deseo un venturoso 2026 y que la música (solo la buena) nos acompañe siempre.

¡Viva la música!

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