Esta semana Estados Unidos desplegó operativos militares conjuntos en Ecuador contra amenazas así denominadas “narcoterroristas”. Es una demostración adicional, por si hiciera falta, del interés norteamericano de intervenir directa y militarmente en los países latinoamericanos.
Da la impresión que, desde luego, hay interés en combatir a los cárteles, pero sobre todo parece más bien un mensaje a los gobiernos, tanto latinoamericanos como de otras regiones del mundo.
A los latinoamericanos se les notifica que “si ustedes no hacen la tarea solos, Estados Unidos transgredirá sin miramientos sus fronteras para ir por los delincuentes, pues se encuentran en nuestra zona de influencia”. Y a gobiernos de otras regiones, como Rusia o China, se les avisa formalmente que “el ejército norteamericano tiene presencia en estos territorios, pues los considera estratégicos. Más les vale no acercarse”.
Por si esto fuera poco, el 5 de marzo el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, inauguró la conferencia de “las Américas contra los cárteles” en la sede del Comando Sur de Estados Unidos (SouthCom) en Florida, donde recordó que la doctrina Donroe del presidente Trump legitimará los ataques militares de Estados Unidos contra los narcotraficantes en toda América Latina.
Ahí mismo, Francis Donovan, el comandante del SouthCom, declaró: “Somos sus socios (refiriéndose a América Latina), pero no dudaremos en actuar”. En otras palabras, no hay garantías de que no intervendrán militarmente ni siquiera en aquellos países con los cuales sostengan acuerdos comerciales.
Mensajes
Las implicaciones para México son muy evidentes. No estamos a resguardo de una intervención militar directa y quizá lo que busquen los estadunidenses sea una suerte de operativos conjuntos similares a los de Ecuador, pero en territorio mexicano. No está del todo claro, pero es obvio que nos avisan que tienen la disposición para poner de lado las consideraciones de la soberanía mexicana cuando así lo exija la seguridad nacional de Estados Unidos.
Me pregunto si estos mensajes tan contundentes harán de los cárteles latinoamericanos unas organizaciones más violentas o menos agresivas. Da la impresión, en vista del operativo en Venezuela, que el mensaje norteamericano a China y Rusia quedó muy bien entendido. Ninguno de esos países actuó en defensa de Nicolás Maduro. Pero los narcotraficantes y los gobiernos locales ¿cómo reaccionarán?
Si la extraterritorialidad será la norma, quizás el derecho internacional también deba ajustarse a las nuevas realidades. De otra manera simplemente veremos infracciones a la legalidad internacional cotidianamente. Si los operativos conjuntos son ineludibles ¿por qué no darles un marco explícito semejante al del TMEC para los intercambios comerciales?
Se sabe, Trump es muy capaz de no respetar el derecho internacional cuando así convenga a sus intereses, pero por lo menos se procuraría una institucionalidad menos débil que la actual en las relaciones con la superpotencia. En otras palabras, operativos conjuntos sí, pero cuándo, cómo y con presupuesto de quién.
La nueva realidad en las relaciones bilaterales ya está aquí. Conviene entonces formalizarla con normas que no resulten tan desfavorables para México. La alternativa es dejar todo a criterio de Estados Unidos.

