México se ha convertido en el principal proveedor de petróleo a Cuba. Nuestro gobierno no se preocupa ya siquiera por ocultarlo. “Todo es legal —ha dicho en la mañanera la presidenta Sheinbaum— y es parte de algo que se viene haciendo con Cuba desde hace mucho tiempo… Lo hacemos en un marco legal, como país soberano, y damos continuidad a una serie de apoyos que se han dado históricamente de nuestro país a Cuba”.
Recordó, por otra parte, que el gobierno del expresidente priista Enrique Peña Nieto “perdonó” la deuda que desde hace años arrastraba Cuba.
“Parte de los envíos”, señaló la mandataria, son “por contrato” y otros por “ayuda humanitaria”. El problema es que el gobierno ha ocultado sistemáticamente los montos y términos de las operaciones. No sabemos cuánto está pagando Cuba, ni cuánto se le está regalando por supuestas razones humanitarias.
“Por contrato”, la presidenta quiere decir por instrucciones del gobierno mexicano; estas operaciones no son transacciones comerciales mutuamente beneficiosas entre empresas privadas sino acuerdos entre gobiernos. Por “ayuda humanitaria”, significa por apoyo a la dictadura. Los beneficios no llegan a la empobrecida población cubana.
Dice la presidenta que México no ha aumentado sus ventas a Cuba, sino que estas se han vuelto más importantes por la suspensión de los cargamentos de Venezuela, que durante mucho tiempo fueron el principal sustento del régimen cubano. Lo curioso es que Cuba llegó a revender parte de ese petróleo venezolano a otros países, como China, para conseguir divisas.
Mal momento
Es difícil saber si es verdad, como dice la presidenta, que los envíos mexicanos a Cuba no han aumentado. El problema es que el gobierno oculta las cifras. Mucha información disponible sugiere, sin embargo, que sí han subido. Según la agencia Bloomberg los envíos crecieron 20% entre 2023 y 2024. Los trabajos de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad sugieren que hubo también un incremento en 2025.
Hasta donde sabemos, por otra parte, ni el gobierno de Vicente Fox ni el de Felipe Calderón vendieron o regalaron petróleo a la dictadura cubana. En cuanto a la decisión de Peña Nieto de cancelar la deuda de Cuba, la verdad es que el gobierno cubano nunca mostró disposición ni capacidad para saldarla. Aun así, la anulación de esa deuda debería ser considerada un delito. El dinero del pueblo no está ahí para tirarlo a la basura.
Que Peña Nieto haya cancelado la deuda cubana no le da derecho al actual gobierno de seguir regalando petróleo a Cuba. “El petróleo es nuestro”, sí, pero de los gobernados, no de los políticos. No podemos aceptar que se regale petróleo a una dictadura cuando en México tenemos muchos problemas urgentes que requieren atención humanitaria. El gobierno, además, debería transparentar estos envíos para que sepamos mes con mes cuánto se está enviando, cuánto se factura, cuánto pagan los cubanos y cuánto se regala.
El apoyo de Sheinbaum al gobierno cubano, además, pone en peligro nuestra crucial relación con Estados Unidos. El tratado comercial entre los dos países está a punto de ser renegociado. Las fuerzas armadas estadunidenses acaban de realizar una incursión militar en Venezuela para detener a Nicolás Maduro y a su esposa por narcotráfico. Trump ha amenazado a México por no enfrentar de manera debida el comercio de drogas. Es muy mal momento para retar al tigre, y peor si se hace para apoyar a una dictadura que nada bueno ha hecho ni por los cubanos ni por los mexicanos.

