LA REBELIÓN DE LOS AUTÓMATAS: EL CAOS DE LA CDMX EN UN ALGORITMO

“Su arquitectura le permite ‘aprender’ cualquier topografía urbana”.

Márquez y Molina
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Dicen que si se quiere conocer la verdadera naturaleza humana no se debe ir a una iglesia sino a la intersección de Insurgentes y Reforma un viernes de quincena bajo la lluvia: ahí la civilización se disuelve en un ballet de cláxones y miradas de odio.

Para la ciencia este fenómeno es un “sistema complejo”, una etiqueta elegante para decir que nadie sabe realmente qué está pasando, pero todos somos parte del problema.

Sin embargo, en los pasillos de la Escuela Superior de Cómputo (ESCOM) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) tres jóvenes —Denisse Márquez, Luis Gael Molina y Connor Urbano— han decidido que si no podemos domar a la bestia del tráfico, al menos podemos obligarla a vivir dentro de una computadora. Su creación, el simulador FLUVI, es una declaración de guerra intelectual contra el caos vial.

El tráfico es una paradoja viviente: todos estamos atrapados en él porque todos estamos intentando huir de él. Es el triunfo del egoísmo sobre la eficiencia. Los creadores de FLUVI entendieron que para modelar este desastre no se necesita una bola de cristal sino autómatas celulares.

Imagine que la calle es un tablero de ajedrez infinito donde cada auto es una pieza que sigue reglas matemáticas estrictas. En este universo digital los vehículos no tienen prisa por llegar a su cita romántica ni están escuchando el podcast de moda; simplemente interactúan con su entorno. Si el cuadro de enfrente está vacío, avanzan; si está ocupado, frenan. Parece simple pero cuando sumas miles de estas interacciones surge la magia (o la tragedia): los embotellamientos fantasma, esas detenciones súbitas que ocurren sin que haya un choque, simplemente porque alguien pisó el freno un milisegundo de más de tres kilómetros atrás.

Aunque el estudio se centró inicialmente en el ecosistema de la Unidad Profesional Adolfo López Mateos, el diseño de FLUVI es tan ambicioso como un estudiante de primer semestre: es modular. Esto significa que si bien nació simulando las vueltas y retornos de Zacatenco, su arquitectura en 42 módulos de JavaScript y Python le permite “aprender” cualquier topografía urbana.

“El simulador es un sistema complejo que incluye la decisión de cada individuo y su colectivo”, explica Luis Gael Molina.

Aquí reside la ironía científica: para entender el macrocaos de la Ciudad de México hay que diseccionar el microcomportamiento del conductor. FLUVI no solo predice el flujo sino que además mide la entropía.

En termodinámica la entropía es el grado de desorden de un sistema. En la CDMX la entropía es nuestro estado natural. El simulador permite inyectar variables de “caos controlado”, como inundaciones, caídas de árboles o las ya tradicionales marchas, para observar cómo el sistema intenta desesperadamente volver al equilibrio.

Ingeniería de tres capas

Denisse Márquez detalla una estructura de software que parece un reloj suizo diseñado para medir un terremoto. El motor de simulación calcula en tiempo virtual métricas de densidad y velocidad, permitiendo que los urbanistas jueguen a ser dioses sin necesidad de poner un solo cono naranja en la calle.

Es la solución tecnológica a la demanda inducida: antes de gastar millones en un puente que solo atraerá más autos, FLUVI puede decir —con la frialdad de un algoritmo— que esa idea solo moverá el cuello de botella dos cuadras más adelante.

El trabajo de estos politécnicos no es solo un requisito para obtener el título de Ingenieros en Sistemas Computacionales: es un precedente metodológico. Mientras la mayoría de los ciudadanos vemos el tráfico como un castigo divino, ellos lo ven como un flujo de datos que puede ser optimizado.

Al final, la paradoja persiste: quizá nunca dejemos de estar atorados en el Periférico, pero gracias a herramientas como FLUVI al menos sabremos exactamente por qué estamos ahí, medidos en píxeles y probabilidades de salida por hora.

El ingenio de estos jóvenes mexicanos nos recuerda que ante la imposibilidad de mover la ciudad siempre nos quedará la opción de simularla para entenderla.

¿Por qué la CDMX es el escenario del apocalipsis vial?

Los investigadores señalan factores específicos que complican nuestra urbe:

Factor
Impacto en la movilidad
Centralización
La mayoría de los empleos están en el centro/poniente, pero la vivienda está en la periferia. 
Logística de carga
Los camiones de abastecimiento comparten horario y vías con los autos particulares.
Topografía
Estamos en una cuenca rodeada de montañas, lo que limita las rutas de escape y ventilación.
Microbuses/transporte
La falta de paradas fijas y la competencia por el pasaje rompen el flujo laminar del tráfico.
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