JUAN DIEGO FLÓREZ

Juan Diego Flórez
Columnas
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Un 13 de enero, pero de 1973, nació en Lima, Perú, uno de los más grandes tenores de nuestra época. Se trata de Juan Diego Flórez quien acaba de cumplir 53 años de edad. Se trata de un hombre carismático y especialista en el llamado Bel canto, estilo propio de la ópera italiana en el que se privilegian la belleza sonora y las florituras, con una interpretación ágil, melódica y poco esforzada.

Los mayores exponentes de esta modalidad son Rossini (1792-1868), Bellini (1801-1835) y Donizetti (1797-1848).

Bien, pues nuestro cumpleañero ha resultado más que una revelación. Su padre fue guitarrista y cantante de música popular y criolla en su país. Su madre administraba un antro con música en vivo y Juan Diego le entraba al quite en ausencia de alguno de los principales. Tenía que cantar todo tipo de géneros, pues la concurrencia así lo exigía.

Inicialmente se inclinó por la música popular e ingresó al Conservatorio Nacional de Música de Lima a los 17 años. En ese tiempo también se sumó al Coro Nacional del Perú, ya que era evidente que su tesitura daba para mucho más. De hecho, fungió como solista en la Misa de la Coronación de Mozart y en la Pequeña Misa Solemne de Rossini —que es como el Desierto de los Leones, que ni es desierto ni tiene leones. Así, pues, tal misa no es pequeña ni solemne. Es sublime.

Más tarde recibió una beca para estudiar en el Instituto Curtis de Filadelfia. Tomó clases con Marilyn Horne en la Academia de Música de Occidente, entre otras lecciones y experiencias que lo fueron formando y moldeando.

Tuve la fortuna de ver y conocer a Juan Diego en un recital maravilloso, celebrado el 3 de julio de 2003 en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario de la UNAM. Ahí el joven tenor interpretó, bajo la dirección del italiano Riccardo Frizza, arias de (precisamente) Rossini, Bellini y Donizetti. Fue una experiencia fantástica. Fascinó al público ahí presente, que a partir de entonces comenzó (comenzamos) a hablar de él y pronosticarle un futuro luminoso (como terminó por ocurrir).

Trayectoria profesional

Su primera aparición profesional fue en 1996 en el Festival Rossini de Pesaro (justo donde nació el gran compositor gourmet). Ese mismo año hizo su debut en La Scala de Milán, haciendo el Caballero danés de la ópera Armida de Gluck y, más adelante, (1997) debutó en el Covent Garden (Londres); luego en la Ópera Estatal de Viena (1999) en el papel del Conde de Almaviva de El barbero de Sevilla (Rossini) y en el Met de Nueva York (en 2002), en el mismo rol.

Aquí viene una parte bien interesante. Resulta que el 20 de febrero de 2007, en la primera presentación de La hija del regimiento de Donizetti, en La Scala, Juan Diego Flórez acabó con una sequía de 74 años de no hacer bises (el “bis” es una práctica muy poco común que sucede cuando un aria ha sido aplaudida de manera tan intensa y prolongada, en el desarrollo de una función de ópera, que obliga al cantante a repetirla). Esto sucedió con la muy conocida e impresionante Ah! mes amis, que contiene, nada más, nueve Do de pecho, ¡nueve!

Luego repitió la hazaña en el Metropolitan Opera House de Nueva York el 21 de abril de 2008, cosa que no sucedía desde 1994 con Luciano Pavarotti, al interpretar E lucevan le stelle, de Tosca de Puccini. Y para orgullo nuestro, el tercero en hacer un bis en esa exigente casa de ópera de Nueva York fue el gran tenor mexicano Javier Camarena, quien tuvo que entrar en sustitución ¡de Juan Diego Flórez! (indispuesto por enfermedad) para la bellísima ópera La Cenerentola de Rossini, con apenas 38 años de edad y con el aria Si, ritrovarla io giuro.

Así, pues, feliz cumpleaños Juan Diego y ¡viva la música!

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