En esta ocasión conversé con Beatriz Mojica, senadora de la República por Guerrero y presidenta de la Comisión de Cultura de la cámara alta, una figura que ha construido su carrera desde la militancia de izquierda, el trabajo comunitario y una narrativa profundamente ligada a las deudas históricas de su estado.
Mojica no se presentó únicamente como legisladora sino como una mujer formada en las luchas sociales de Guerrero, con una visión que combina experiencia política, preparación académica y conocimiento del territorio.
Su historia personal explica buena parte de su discurso público. Nacida en la Costa Chica de Guerrero, en una comunidad afromexicana, relató cómo desde muy joven entendió las desigualdades sociales. Recordó que su primera experiencia política ocurrió en la secundaria, cuando compitió —y ganó— la presidencia de la sociedad de alumnos con una propuesta elemental, pero poderosa: garantizar agua gratuita para estudiantes en una región donde las altas temperaturas hacían imposible pasar el día sin hidratarse.
Esa anécdota, lejos de ser menor, refleja una constante en su trayectoria: poner sobre la mesa problemas concretos y convertirlos en agenda pública.
Mojica insiste en que Guerrero arrastra rezagos históricos que no pueden resolverse únicamente desde el discurso. Habla de carreteras inconclusas en la sierra, falta de infraestructura hidráulica y comunidades que durante décadas quedaron fuera de las prioridades presupuestales. Su diagnóstico no evade la complejidad del estado, pero tampoco cae en el fatalismo.
Liderazgo
Durante la conversación, la senadora habló también sobre la violencia contra las mujeres y recordó cómo desde hace más de dos décadas ha participado en los esfuerzos para visibilizar el problema del feminicidio en México. “Se descubrió, se visibilizó, más bien, que ese problema de los feminicidios no era solamente de Chihuahua: estaba en todo el país”, expresó al referirse a uno de los debates que marcaron su trabajo legislativo.
También defendió la necesidad de fortalecer las leyes para proteger a niñas y niños víctimas indirectas de la violencia feminicida. “Todavía hay rezagos en las leyes en algunos de los estados, en las que el niño tiene que visitar al feminicida, por ejemplo, en la cárcel”, señaló al explicar la importancia de homologar criterios jurídicos en todo el país.
Otro elemento que distingue su perfil es la combinación entre activismo y formación técnica. Estudió Comunicación Social en la UAM Xochimilco, cursó una maestría en Políticas Públicas en el ITAM y realizó estudios en España y Francia. Esa mezcla entre militancia y formación académica le ha permitido construir un discurso que transita entre la sensibilidad social y la viabilidad institucional.
En el Senado, Beatriz Mojica ha buscado posicionarse como una voz vinculada a temas sociales, culturales y de derechos humanos. También reivindica el valor cultural y humano de Guerrero, un estado que considera estratégico para el futuro del país.
“Las alertas están, sobre todo, en torno de las violencias sexuales, de los feminicidios, de que las mujeres puedan caminar tranquilas por la calle”, sostuvo al hablar de los desafíos pendientes en materia de seguridad y justicia.
En tiempos donde la política suele privilegiar la inmediatez, la senadora Beatriz Mojica apuesta por una narrativa de largo plazo: la construcción de oportunidades desde el territorio. Y en Guerrero, donde la cercanía con la gente sigue siendo determinante, esa combinación entre historia personal, estructura política y presencia social empieza a perfilar un liderazgo cada vez más visible en la vida pública del estado.

