“LA VIOLENCIA DIGITAL EXISTE Y, SÍ, ES UN DELITO”

Olimpia Coral Melo
Columnas
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Olimpia Coral Melo es una de las voces más influyentes del feminismo en México. Su nombre se convirtió en símbolo de resistencia frente a nuevas formas de violencia que buscan controlar y silenciar a las mujeres.

Sobreviviente de la difusión no consentida de contenido íntimo, transformó su historia en una causa colectiva que impulsó la Ley Olimpia, hoy vigente en todo el país y referente internacional para proteger la privacidad, la dignidad y la autonomía de miles de mujeres.

En entrevista, habla con Vértigo sobre los avances, los pendientes y las rutas necesarias para garantizar una vida libre de violencia en los entornos digitales.

—¿Cuál es el principal obstáculo para garantizar una vida libre de violencia digital para las mujeres?

—El mayor obstáculo es la falta de responsabilidad de las empresas digitales. Aunque existen leyes y avances en acceso a la justicia, alrededor de 60% de las denuncias por violación a la intimidad sexual en la Ciudad de México no logra vinculación a proceso por falta de pruebas; pruebas que dependen de las plataformas y que estas no entregan ni a usuarias ni a fiscalías. Esto incluye casos con identidades falsas o imágenes creadas con Inteligencia Artificial (IA). A ello se suma un algoritmo patriarcal que reproduce sesgos y la ausencia de oficinas jurídicas regionales que permitan emplazar a las empresas. Las plataformas no son solo canales: también son responsables de la violencia que circula en ellas.

—Además de esta falta de cooperación, ¿qué otras mejoras legislativas considera urgentes?

—Más que vacíos, son complementaciones. Primero, homologar la Ley Olimpia y que todos los estados reconozcan el uso de IA en la violencia digital. Segundo, ampliar verbos rectores, como almacenamiento, tenencia o comercialización no consentida. No es lo mismo difundir que producir imágenes sin consentimiento. Tercero, lograr proporcionalidad de las penas. Cuarto, fortalecer rutas de atención para evitar la revictimización. La Ciudad de México es la única con una agencia especializada en delitos contra la intimidad sexual. Finalmente, falta capacitación y prevención: hay estados que aprobaron la ley, pero no han implementado programas educativos.

Agenda regional

—Se creó la plataforma Olimpia IA. ¿Qué impacto ha tenido?

—Es una defensora digital (plataforma) disponible 24/7, programada por víctimas, sicólogas y abogadas. Tiene más de 30 idiomas y pronto integrará lenguaje de señas. Su impacto es directo: ofrece acompañamiento jurídico y emocional inmediato. Fue reconocida entre las 50 mejores inteligencias artificiales del mundo y demuestra que las mujeres —desde México, desde la periferia— estamos creando tecnología crítica y feminista.

—¿Qué regiones abarca actualmente?

—Toda América Latina, aunque puede usarse en cualquier país. Estamos especializando información según los sistemas de cada territorio, como ya ocurre con Panamá. Es un proceso que implica investigar instituciones, generar datos, diseñar rutas y luego programarlas.

—A largo plazo, ¿cómo construir una agenda regional que proteja desde la niñez a las mujeres?

—Aspiramos a que ni siquiera sea posible subir contenido íntimo sin consentimiento. Nuestro objetivo no es encarcelar agresores sino cambiar el chip cultural que hipersexualiza los cuerpos de las mujeres. Buscamos que la Ley Olimpia se apruebe de forma regional —ya avanzamos en Colombia, Honduras y Guatemala— y que exista un tratado internacional que obligue a las empresas digitales a colaborar con las autoridades. La violencia digital es también un problema de salud pública: la hiperconectividad, el FOMO (siglas de Fear of Missing Out, que se define como el miedo a perderse una experiencia gratificante que otros están viviendo) y la ansiedad afectan especialmente a niñas, niños y adolescentes. Nuestra meta es humanizar los espacios digitales y construir un entorno donde la tecnología no reproduzca violencia, sino que fortalezca los derechos y la autonomía de las mujeres.

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