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30 julio, 2020
Sergio Pérezgrovas
Columnas

EL CINE COMO LA VIDA

Muchas fueron las innovaciones de este cineasta, desde primeros planos extensivos hasta pantallas múltiples.

Abel Gance fue uno de los pilares del cine francés y del mundo. Nació en 1889 y murió en 1981. Fue autor de obras emblemáticas como Napoleón (1927) y su carrera se prolongó durante 70 años. Su lucha real fue por la paz mundial. Tomó la frase “yo acuso”, de Emil Zola, como bandera en la cinta 1919, la cual estaba absolutamente en contra de la Primera Guerra Mundial y, según dicen, utilizó escenas reales de la guerra.
Pero nos ocupa su película más emblemática, Napoleón, que narra una biografía muda del famoso conquistador: desde su infancia hasta su conquista de Italia. Fue escrita, producida y dirigida por el mismo Abel.

Muchas fueron las innovaciones de este cineasta: desde primeros planos extensivos, pasando por cortes rápidos, muchas tomas de cámara en mano, filmaciones en exteriores, el famoso punto de vista o cámara subjetiva, multicámara, exposición múltiple, tomas submarinas, efectos visuales y hasta pantallas múltiples.

Polivisión fue el nombre que le dio Émile Vuillermoz a la pantalla ancha, ideada exclusivamente para la proyección de la secuencia final de la película de Abel.
La idea era ver diferentes elementos y ángulos de la historia al mismo tiempo. Mientras la pantalla central contaba lo importante las dos laterales apoyaban visualmente lo que pasaba. La duración de la película es de 332 minutos, la música era en vivo —como comentamos la entrega pasada. Un prodigio de la innovación que todos los estudiantes de comunicación y cine tienen la obligación de conocer. Sin él la historia del cine sería otra. Junto con George Mèliés (El viaje a la Luna, 1902) logró hacer del cine mucho más que un espectáculo: le creó identidad, sustentabilidad y, sobre todo, credibilidad.
Hay una película que lleva por nombre Hugo, de 2011, con base en el libro italiano La invención de Hugo Cabret, muy recomendable donde tocan el tema de George Mèliés. Geniales actuaciones de Ben Kingley y Christopher Lee.

De Abel Gance hay un par de documentales, pero nada como sus cintas.
De apellido Cabret
Cuando Tris entró en el cine encontró en medio de las butacas a un hombre destrozado por la espalda. Parecía un accidente pero el detective sabía que no era así. El sujeto estaba muerto. La razón: le rompieron la columna vertebral y el cuello porque lo aventaron y lo fueron a dejar en medio de la sala. No había testigos ni indicios de quién lo quería matar.

Cuando llegó a la comisaría supo que el muerto era el dueño del cine y que tenía rencillas con un cabecilla por derecho de piso que no pudo pagar. Lo curioso del caso es que llevaba por apellido Cabret. Tris dio fácil con el líder de la banda, pero no vio venir a sus secuaces… Un disparo en la pierna hizo que Tris se doblara. Le asestaron en la cabeza con un mazo. Lo creyeron muerto y ahí lo dejaron.

(Continuará)