Foto: Especial
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03 diciembre, 2019
Sergio Sarmiento
Columnas

INVERSIÓN Y CRECIMIENTO

Ningún país se ha hecho rico por distribuir un pastel decreciente de la economía.

No hay otros datos. La economía está estancada y pudo haber tenido una pequeña recesión técnica en el primer semestre del año. El crecimiento en los nueve primeros meses de 2019 fue de 0.0%. El Banco de México calcula ya que al cierre de 2019 se registrará una tasa de entre -0.2 y 0.2%, o sea 0.0.

Incluso estas cifras son benignas. Los servicios y, sobre todo, las actividades primarias están todavía en expansión. El problema principal es la caída de la inversión fija bruta: 3.3% en los doce meses concluidos en agosto de 2019. La construcción tuvo un desplome de 10% anual en septiembre.

En un principio el presidente López Obrador afirmaba que él tenía otros datos, que la economía sí estaba en camino de crecer 2% en 2019, el mismo ritmo que en los dos años anteriores. Pero ya dejó de sostener esto y empieza a decir que, aunque la economía no crece, sí hay más desarrollo porque hay una mejor distribución del ingreso. No hay ningún dato que lo avale, sin embargo.

El mismo presidente se da cuenta que la situación no augura nada bueno para el futuro. Por eso ha llegado a un acuerdo con los representantes de las principales empresas del país para promover una mayor inversión. Este 26 de noviembre el Consejo Coordinador Empresarial y el Consejo Mexicano de Negocios presentaron en Palacio Nacional el Acuerdo Nacional de Inversión en Infraestructura. Se trata de 147 proyectos de inversión, muchos de los cuales ya se habían elaborado con anterioridad pero por distintas razones no se habían desarrollado. Ahora se desplegarán entre 2020 y 2024.

Estos proyectos juntos representan 859 mil millones de pesos, una fuerte cantidad, pero que es solo 0.7% del PIB, que además se aplicará en cinco años. Son los compromisos de las grandes empresas; pero si las pequeñas y medianas no se unen de poco o nada servirá. La inversión en México cayó de 22.5% del PIB en el tercer trimestre de 2018 a 20.5% en el segundo trimestre de 2019 (México, ¿Cómo Vamos?). Sumarle 0.7% del PIB en cinco años difícilmente cambiará la tendencia.

Consecuencias

No dudo que las nuevas políticas de reparto del gasto del presidente López Obrador tengan un impacto positivo en lo político. De hecho la popularidad del mandatario se mantiene a niveles muy altos, en buena medida porque mucha gente se beneficia de su estrategia de repartir recursos en subsidios directos. Lo que nos dice la experiencia, sin embargo, es que muy pronto se agotará este dinero si no hay un mayor crecimiento. Ningún país se ha hecho rico por distribuir un pastel decreciente de la economía.

Algunas de las políticas del gobierno funcionan. En este 2019 se registra un aumento general de los sueldos, tanto de los mínimos, que en realidad casi nadie gana, como de los contractuales y los que el Instituto Mexicano del Seguro Social tiene registrados como promedio. Pero toda política que redistribuya y no genere más riqueza tiene al final consecuencias negativas. La tasa de desocupación abierta subió de 3.2 a 3.6% de la Población Económicamente Activa en los doce meses concluidos en octubre. La tasa de subocupación, muy importante en una economía sin seguro de desempleo, pasó de 6.7 a 7.5%. Esto es lo que ocurre a un país en el que cae la inversión y la economía está estancada, aunque suban los sueldos por presión gubernamental.