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19 abril 2022
Sergio Sarmiento
Columnas

¿MÁS DEMOCRÁTICOS?

“La censura no es nunca una buena base”.

Antes de la consulta de revocación de mandato predije que el presidente López Obrador obtendría 70% de los votos y sería ratificado. Calculé también una participación de 15%, muy atrás de 40% requerido para hacer vinculatorio el ejercicio. Al final la participación fue un poco mayor, de alrededor de 18%, pero el porcentaje de quienes votaron por AMLO fue contundente: casi 92 por ciento.

¿Cuánto nos costó el ejercicio? Según los presupuestos previos del Instituto Nacional Electoral (INE) mil 567 millones de pesos. Fue sin duda una votación muy cara… para una consulta innecesaria.

¿Nos ha hecho un país más democrático? No, para nada. Si acaso, hemos tenido un retroceso. La revocación de mandato puso en evidencia una vez más las restrictivas reglas electorales que tenemos, empezando por la censura a funcionarios, políticos y a la población en general durante la llamada veda electoral. Los funcionarios, sin embargo, empeoraron las cosas; en lugar de reconocer la irracionalidad de estas reglas y comprometerse a una liberalización desde el Congreso de la Unión, que es el foro adecuado para hacerlo, se dedicaron a violarlas sistemáticamente. Era una especie de reto al INE, que tiene sin embargo la obligación de aplicar las leyes aprobadas por los legisladores. El propósito final de este reto es acabar con el instituto, lo cual no sería sano para nuestra democracia.

Al final el guion de la revocación se desarrolló exactamente en los términos que se esperaban. Quienes fueron a votar lo hicieron mayoritariamente en favor del presidente López Obrador. La mayoría de los mexicanos, sin embargo, no lo hicieron. Para muchos fue una decisión consciente de no participar en un ejercicio que percibían como poco democrático; pero para otros simplemente prevaleció la indolencia. No podemos olvidar que alrededor de la mitad de los ciudadanos mexicanos simplemente no se presentan a votar… en cualquier elección.

Ojo crítico

Yo no estoy de acuerdo con las consultas de revocación de mandato. La mayoría de los gobernantes contemporáneos que han usado este recurso, como Hugo Chávez en Venezuela o Evo Morales en Bolivia, lo han hecho para quedarse en el poder y reelegirse a pesar de que lo prohibían las constituciones de sus países. Las naciones realmente democráticas no suelen tener votaciones de revocación, aunque algunos Estados en su interior sí las han adoptado. En California, Estados Unidos, sin embargo, la revocación de mandato ha sido más disruptiva que constructiva.

Si el presidente López Obrador hubiera perdido la revocación tendría que haber sido reemplazado por algún otro político sin el apoyo popular que recibió AMLO en 2018. Uno puede estar en desacuerdo con muchas de las medidas del mandatario, pero al final las está tomando con el respaldo de un fuerte mandato popular. Ningún otro político tendría esa base.

En esta ocasión México no sufrió esta disrupción en su proceso democrático, pero podría ocurrir en el futuro. Un presidente electo democráticamente podría ser reemplazado por uno que no fuera electo por los ciudadanos. Eso no es fortalecer la democracia sino debilitarla.

Si realmente queremos fortalecer la democracia debemos más bien ver con ojo crítico todas las restricciones a la libertad de expresión que los políticos han introducido a la legislación electoral. La razón de ser de la política es permitir el intercambio de ideas y propuestas. La censura no es nunca una buena base para construir una buena democracia.