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09 mayo 2022
Sergio Sarmiento
Columnas

MIRAR AL SUR

“La mejor forma de prevenir la migración es crear condiciones económicas favorables”.

En su tercer viaje internacional el presidente Andrés Manuel López Obrador ha vuelto los ojos al sur. El pasado 5 de mayo empezó una gira a cuatro países de Centroamérica, que concluye en Cuba.

Siempre es positivo que el mandatario le dedique aunque solo sea una parte de su tiempo a las relaciones internacionales, una de sus principales responsabilidades constitucionales. Que lo haga con nuestros vecinos del sur es importante. De hecho, casi todos los presidentes han hecho de Centroamérica uno de sus primeros destinos. López Obrador se dirige hacia allá, pero solo en su tercer año de gobierno.

El mandatario mexicano, sin embargo, ha hecho de esta gira un tema de política nacional. La migración es la preocupación fundamental regional en este momento y el presidente promueve ahí sus programas sociales, particularmente Sembrando Vida, como la solución que permita a la población quedarse en casa en lugar de arriesgar la vida en un viaje ilegal a Estados Unidos a través de territorio mexicano.

La última escala en la gira es Cuba. Este es un país que también expulsa migrantes a la Unión Americana a través de México, pero ahí López Obrador llega con otra agenda. No le vende Sembrando Vida al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ya que en Cuba los campesinos ni siquiera son dueños de su tierra, sino que ofrece una señal de independencia política ante Washington.

“Encuentros”

México no ha sido un buen ejemplo para los países de Centroamérica y el Caribe con sus programas sociales. No hay indicios de que esquemas como Sembrando Vida hayan mejorado la situación de los campesinos mexicanos lo suficiente como para convencerlos de permanecer en el país. Los mexicanos que tratan de emigrar a Estados Unidos son cada vez más numerosos.

Durante el gobierno de Felipe Calderón el número de mexicanos que trataba de ingresar a la Unión Americana cayó de manera importante, al grado de que los flujos se hicieron negativos, esto es, los mexicanos que regresaban a México eran más que los que buscaban ir a Estados Unidos. Las cifras de hoy han crecido mucho. Los mexicanos son nuevamente el primer grupo nacional que quiere entrar ilegalmente a la Unión Americana. La Customs and Border Protection reporta que el número de “encuentros” con migrantes indocumentados en la frontera alcanzó los 221 mil 303 en marzo, 34% más que en febrero. Los mexicanos fueron 60 mil 283 en enero, 71 mil 742 en febrero y 87 mil 388 en marzo. El aumento es muy importante. No ha habido reducciones con Sembrando Vida.

El presidente tiene razón cuando dice que la mejor forma de prevenir la migración es crear condiciones económicas favorables. España es un ejemplo: era un país expulsor de migrantes en las décadas de 1950 y 1960, con un flujo constante de trabajadores principalmente a Alemania. Dejó de serlo, sin embargo, a partir de los ochenta, cuando las reformas económicas lo convirtieron en un país más próspero. España logró su desarrollo no con programas asistencialistas, sino con inversión productiva.

Lo mismo deberíamos hacer en México y Centroamérica. No se trata de repartir dinero del gobierno, sino de crear actividad económica y empleos para que la gente sea realmente más próspera. Lo mismo es cierto para Cuba, que vive una creciente pobreza y cada mes expulsa a decenas de miles de migrantes que no muestran deseos de vivir en el paraíso comunista. La gente vota con los pies.