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10 julio 2022
Sergio Sarmiento
Columnas

PELIGROS DE LA INFLACIÓN

“El aumento de las tasas de interés puede generar una recesión internacional”.

No es solo un mal mexicano, pero sí uno que le hace mucho daño a los mexicanos que menos tienen. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un alza de 7.99% anual el pasado mes de junio. Es el aumento más importante para un mes desde 2000.

Es verdad que este incremento en los precios es en buena medida importado. Estamos viendo alzas inusitadas en países desarrollados, como Estados Unidos, a causa de las fuertes inyecciones de dinero a sus economías durante los años de pandemia y también de las drásticas alzas en los precios de los combustibles y los alimentos producto de la guerra de Ucrania y de las sanciones económicas a Rusia. Pero eso no significa que los aumentos no afecten a la población mexicana.

Los más afectados son, como siempre, los más pobres: los adultos mayores que viven de sus ahorros y aquellos que no tienen forma de lograr aumentos a sus ingresos. La idea de algunos políticos de que generar inflación es una forma de producir actividad económica demuestra una vez más ser una tontería.

¿Por qué son más afectados los pobres? Si bien el índice general de los precios subió 7.99%, los productos agropecuarios crecieron 15.02%, las frutas y verduras 14.39 y los productos pecuarios 10.61%. Las familias pobres dedican un mayor porcentaje de su ingreso a los alimentos, por lo que el impacto que resienten por la inflación es más fuerte.

El gobierno federal trata de detener las alzas con subsidios a las gasolinas y un rechazo a elevar tarifas que debe autorizar. A pesar de que dedica decenas de miles de millones de pesos mensuales a subsidiar las gasolinas, lo cual es un gasto enorme de recursos en beneficio de las clases medias, que son las que tienen autos privados, los energéticos han tenido aumentos muy fuertes en los últimos dos años. Cualquier persona que consuma gas en el hogar o gasolina en su auto podrá testificar acerca de esta situación. Pero si bien es verdad que las tarifas que el gobierno debe autorizar se han mantenido muy por debajo de la inflación general, con un aumento de solo 2.72%, las distorsiones están creciendo. Es el caso, por ejemplo, del transporte público concesionado. Por lo pronto no se están haciendo inversiones en el sector y la calidad de los servicios se deteriora.

Estanflación

El Banco de México ha elevado de manera muy importante la tasa de interés de referencia para combatir esta explosión inflacionaria. Es quizás una medida correcta y es la que toman otros bancos centrales del mundo. El problema es que el alza es tan rápida que ya empieza a tener efectos en la economía sin que por el momento le haya causado mella a la inflación. La razón es que el alza de los precios en este momento es producto más de una contracción en la oferta internacional de bienes y servicios que de un aumento en la demanda que pudiera detenerse con mayores intereses.

La solución radica en aumentar la oferta, promoviendo la inversión productiva y mejorando las cadenas de distribución. Pero esto no se hace ni con rapidez ni con facilidad.

El aumento de las tasas de interés puede generar una recesión internacional. Estaríamos así de regreso a los tiempos de la estanflación, de inflación con estancamiento económico, que tanto daño hicieron al mundo, y especialmente a los más pobres, en la década de 1970. A veces parece que nuestros políticos no aprenden de sus errores históricos.