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07 marzo 2022
Sergio Sarmiento
Columnas

RUSIA, EL AGRESOR

“Vivimos en un mundo que pretende construir un Estado de Derecho internacional”.

Vladimir Putin podrá buscar todas las justificaciones que quiera, pero no hay duda de que, desde el punto de vista del derecho internacional, ha convertido a Rusia en un agresor.

Ucrania es un país independiente y con derecho a ser soberano, por mucho que Putin argumente que tiene un origen histórico común con Rusia. Sí, es verdad que el Rus de Kiev fue la primera federación de tribus eslavas orientales, pero eso no tiene por qué condenar a Ucrania a ser una provincia de Rusia a perpetuidad. Esa raíz histórica común no justificaría que Ucrania invadiera territorio ruso. Las raíces comunes que los mexicanos tenemos con los guatemaltecos, tanto por la herencia maya como por la colonia española, no justifican que uno de nuestros países invada al otro de manera violenta y bombardee sus ciudades.

Es falso que Ucrania sea un invento de Lenin, como afirma Putin. Ucrania fue dominada durante largos periodos de su historia por países vecinos, pero mantuvo siempre una identidad propia. Logró su independencia en 1917 y cuando ingresó a la Unión Soviética en 1922 lo hizo como república independiente. Pero lo más importante es que en 1991 Ucrania se separó de la Unión Soviética y tuvo un referéndum que ratificó su independencia.

Si bien una parte de la población de Ucrania es de habla rusa, y quizás haya aspirado a mantener relaciones estrechas con Rusia, la mayor parte de los ucranianos manifiestan su deseo de acercarse a Europa occidental y a formar parte de la Unión Europea e incluso de la OTAN. Los ucranianos han expresado sus deseos de vivir en una sociedad capitalista y con respeto a las libertades individuales. Nadie puede culparlos.

Soberanía

Puedo entender los temores de Rusia ante la posibilidad de que Ucrania se incorpore a una organización militar como la OTAN, pero la verdad es que Ucrania no ha representado nunca una amenaza para Rusia. Su población, de 44 millones de habitantes, es demasiado pequeña en comparación con los 144 millones de rusos. Su gasto militar no es ni siquiera una décima parte del de Rusia.

El punto fundamental, sin embargo, es que como país soberano Ucrania tiene derecho a tomar sus propias decisiones. Nosotros en México podemos tener un país pequeño frente a Estados Unidos, pero esto no le da derecho a Washington a tomar decisiones por nosotros, ni a invadirnos en caso de que no hagamos lo que quiere.

Rusia tiene todo el derecho a exigir que Ucrania no la ataque, pero ese mismo derecho le asiste a Ucrania. Y en este caso no hay duda de que Rusia ha sido el agresor. Ucrania no ha tomado ninguna acción ofensiva contra Rusia.

Es tan grande la diferencia militar entre Rusia y Ucrania que, a pesar de su heroica defensa en esta guerra, ni las fuerzas armadas ni el pueblo de Ucrania parecen tener la capacidad de detener el avance de las tropas rusas. Pero la fuerza tampoco le da la razón jurídica o ética a Rusia. Vivimos en un mundo que pretende construir un Estado de Derecho internacional, no uno en el que prevalezca la ley del más fuerte, como el que quería Adolf Hitler.

México ha hecho muy bien al condenar enérgicamente la agresión de Rusia contra Ucrania. También tiene razón en haber votado a favor de la condena del régimen de Putin tanto en el Consejo de Seguridad como en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Los argumentos que expresa el gobierno de Putin, que no parece tener siquiera el apoyo de toda la población rusa, no justifican una agresión como la que estamos viendo.